Es uno de los metales más antiguos conocidos por la Humanidad, aunque requirió mucho tiempo llegar a estudiarlo sistemáticamente, debido a su volatilidad en la metalurgia. Los romanos conocían el zinc, aunque no preparaban el metal, sino su aleación con cobre (latón), a la que llamaban aurichalcum (de donde procede el nombre del mineral auricalcita) y que obtenían mezclando en un crisol cobre metálico con calamina (carbonatos y óxidos de zinc) y carbón. También conocían las propiedades medicinales de las calaminas (carbonatos y óxido de zinc) en el tratamiento de molestias e irritaciones de la piel.

La primera metalurgia del zinc de la que se tiene constancia proviene de China, descrita en 1637 en el libro Tiangong Kaiwu o “La explotación de los trabajos de la Naturaleza”, del erudito Song Yingxing. Durante un siglo, todo el zinc que se utilizaba en Europa se importaba de oriente, si bien el zinc era conocido por los metalúrgicos de las minas alemanas, aunque por su volatilidad y escasa utilidad no se le prestaba demasiada atención. Ya Georgius Agricola en el siglo XVI mencionó la formación de zincum en los hornos de las minas de Silesia. Mas tarde, durante el siglo XVII, la industria del plomo asociada a las minas de Goslar (Baja Sajonia, Alemania) se convertiría en el principal productor de zinc. Allí el zinc se destilaba durante la fusión del mineral y se recogía por condensación, tal como describe el químico alemán Caspar Neumann. Sin embargo, la producción de zinc era escasa y la necesidad del metal estaba prácticamente cubierta con la importación de Oriente, por lo que los trabajadores de Goslar sólo recogían el zinc cuando se les ofrecía una buena propina. Aún recientemente era posible encontrar el zinc metálico entre las escorias de las antiguas fundiciones de Goslar. Con el tiempo y dada la creciente importancia de las aleaciones de latón (mezclas de zinc y cobre) y su uso como material de construcción, la metalurgia del zinc se perfeccionará y, entre otros, los yacimientos de zinc del norte de España se convertirán en una fuente de riqueza.

Uno de los primeros trabajos de estudio sistemático del zinc lo realizó el químico alemán Andreas Sigismund Marggraf, en 1746. Marggraf aisló el zinc metálico de la calamina (nombre colectivo para los minerales hidrocincita, smithsonita y hemimorfita) por reducción con carbón y destilación en retortas cerradas. Marggraf estudió sistemáticamente los minerales de zinc y se dió cuenta de que la calamina que se formaba en los hornos de la metalurgia del plomo procedía de la blenda (esfalerita, sulfuro de zinc) mezclada con la galena. Los estudios detallados de Marggraf, titulados “Sobre el método para extraer zinc de su verdadero mineral, calamina” sentaron las bases del uso metalúrgico de la esfalerita y las calaminas para la obtención de zinc.

Mas información sobre la producción y usos del zinc en: www.zinc.org

Esfera de zinc puro con las siglas de Asturiana del Zinc, obtenida en la planta de producción de la empresa en Asturias hace años. Esta muestra es un regalo del ilustre ingeniero de minas y mineralogista Gonzalo García. Aunque el metal recién fundido es muy brillante y de color blanco plateado, con el tiempo se recubre de una pátina grisácea que lo protege de la oxidación. Por ello el zinc siempre ha sido un útil material de construcción.

Cómo reconocer un compuesto o mineral de zinc con ayuda de un microscopio

Este ensayo permite reconocer zinc en presencia de cobre, hierro o plomo. Para ello se atacan en el extremo de un portaobjetos un poco de polvo o un fragmento de mineral con una gota de acido nítrico 1:1. Tras el ataque, se disuelve el residuo en una gota de ácido nítrico 1:7 y se transfiere al centro del portaobjetos. Se coloca al lado una gota del reactivo y se deja que mezclen unos segundos, tras lo cual se coloca un cubreobjetos y se observa en el microscopio. Si hay zinc, se formaran cristales plumosos incoloros y crecimientos en escalera o dendríticos característicos. Este ensayo es positivo con esfalerita, smithsonita y hemimorfita y minerales conteniendo zinc y cobre, como auricalcita.


Ensayo de zinc con mercuritiocianato potásico

Zinc y la Biología

El zinc es un elemento fundamental para la vida y sin él no pueden tener lugar procesos moleculares básicos, como la replicación del ADN o la transcripción. Por ello, el zinc debe ser incorporado en la dieta en pequeñas cantidades. Los enzimas encargados de la síntesis del ADN y ARN (llamados polimerasas) son metaloproteínas, es decir, requieren la participación de metales para su funcionamiento. Los dos metales que requiere son el magnesio y el zinc. La relevancia biológica del zinc afecta, por tanto, a los mecanismos moleculares más básicos de la vida.

Burbuja de transcripción, en la que se forma una cadena de ARN a partir del ADN. En el proceso es necesaria la participación del zinc (bolitas grises), que interviene en la correcta colocación de las cadenas de ácidos nucleicos. La bolita amarilla es magnesio, necesario para la reacción de polimerización (figura: C. Menor-Salvan/Chimera UCSF a partir de PDB 5C4J).