Cuando no todos los insectos son beneficiosos

Suelo ser muy despistado. De hecho, hoy iba andando en Madrid y al ver grandes masas de hojas caídas en el suelo pensé: “un momento, ¿estamos en otoño ya? aquí pasa algo raro”. En efecto, todas las hojas caídas eran de olmos, algunos jóvenes (no más de 10 años) otros bastante añosos. Las hojas que quedaban en los árboles estaban llenas de agujeros, esqueletizadas y con aspecto enfermizo. Claramente, algo les pasa, y es fácil identificar qué: la enfermedad de la galeruca del olmo.

La galeruca del olmo es un pequeño escarabajo llamado Xanthogaleruca luteola. Perteneciente a la familia de los crisomélidos, sus larvas se alimentan de las hojas y, cuando hay demasiadas, el árbol queda debilitado y puede llegar a morir, bien por la pérdida de hojas o por la aparición de infecciones oportunistas.

Veamos que pruebas tenemos de que éste escarabajo es el perpetrador de los daños:

Huevos eclosionados de galeruca del olmo (FOV 1.2 cm)

Las puestas de huevos del Xanthogaleruca luteola es característica y diagnóstica que nuestro sospechoso ha estado en el lugar del crimen. En la imagen anterior se observan los huevos eclosionados en una hoja devorada por las hambrientas larvas. Los huevos tienen una forma característica y su cubierta es un enrejado hexagonal muy resistente:

Otras pruebas que se encuentra en las hojas son restos de imagos del insecto y excrementos:

Las evidencias dejan claro el causante de los daños: la Xanthogaleruca luteola.

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Aunque el daño es grave, puede combatirse y, a pesar de algunas creencias, la galeruca no es vector de la temida y mortal grafiosis del olmo. Su vector es otro escarabajo parásito, el Scolytus multistriatus, y otros escarabajos de la familia de los escolítidos. El hongo de la grafiosis amenazó con exterminar los olmos de la Península Ibérica, asi que, personalmente, he respirado tranquilo al ver que el causante era la galeruca, con lo que las víctimas pueden salvarse.

¿como se trata la enfermedad?. Los insecticidas habituales no son útiles. Por el contrario, hay que aplicar un tratamiento sistémico al árbol; uno de los mejores tratamientos implica el uso de las moléculas de la familia de las avermectinas, un conjunto de lactonas macrocíclicas obtenidas primeramente de una bacteria, la Streptomyces avermitilis.

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Avermectinas: Avermectina B e Ivermectina B.

Estas moléculas son insecticidas potentes y específicos y también antihelmínticos, y como tales se usan para el tratamiento de parásitos intestinales en perros. Por sus características químicas no dan lugar a problemas de persistencia y su acción es muy localizada, por lo que se usan en tratamiento sistémico. Es un neurotóxico y su modo de acción es la unión específica y activación de los canales iónicos de cloruro activados por glutamato, esenciales para la transmisión nerviosa a los músculos (y una de las razones por las que la sal es un nutriente esencial, aunque en exceso no sea buena). Al actuar como agonista (es decir, sustancia activadora) de los canales iónicos, se detiene la transmisión nerviosa mediante hiperpolarización neuronal, con lo que el insecto primero sufre convulsiones (por exceso de activación) para después quedar paralizado y, finalmente, muere.

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Mecanismo de acción de las avermectinas, que he encontrado por ahí. Aquí está muy bien representado.

La proliferación de insectos dañinos es una muestra del desequilibrio en la población de insectos, consecuencia del decaimiento global de las poblaciones de insectos debido a la contaminación, uso de insecticidas, cambio climático y alteración de sus ecosistemas. El debilitamiento de las poblaciones de insectos afecta en primer lugar a insectos beneficiosos, como por ejemplo los enemigos naturales de la galeruca, entre los que se cuentan algunas avispillas (himenópteros) parasitoides de la familia de los Encírtidos. Ya hablamos de las avispas parasitoides anteriormente. El decaimiento de la población de himenópteros conlleva la proliferación de insectos dañinos, y, finalmente, habrá un decaimiento global de todas las comunidades de insectos. La pérdida de los insectos implica el colapso de todos los ecosistemas terrestres y la extinción de entre el 90 y 100% de las especies terrestres, y que continuará con la desaparición de las especies marinas, quedando la Tierra de nuevo poblada únicamente por organismos procarióticos.

Piénsalo la próxima vez que mates a un insecto (que no sea una galeruca, ahora en Madrid hay demasiadas).

No todo el mundo llega leyendo hasta aquí, asi que gracias por ello.

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