Noticia Nº22: Reflexiones de un químico emprendedor

Ya hace un año que inicié mi proyecto “emprendedor” y ha sido una experiencia sumamente esclarecedora y de la que he aprendido muchísimo. Puedo considerarme afortunado, pues el balance económico ha sido positivo, lo cual para el inicio de una empresa o negocio parece ser algo poco habitual. Pero, por encima del balance económico, la experiencia de moverme en un mundo diferente del científico académico me ha enseñado muchas cosas. Yo no tenía ni idea de negocios, ni de cuentas, ni de fiscalidad ni de bisnes administraison ni de nada, y apenas he empezado a rascar la superficie. Pero ha sido suficiente para tomar una perspectiva de la realidad diferente a la que tenía antes, siendo científico en un organismo público de investigación.

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El logo de mi proyecto. Un logo con Química detras. Incluso algo aparentemente secundario, como el logo, requiere trabajo, reflexión y darse cuenta de que no es tan secundario como parece…

Creo que tener una experiencia empresarial, aunque sea muy pequeña, como en mi caso, debería formar parte de la formación y la educación universitaria. Al menos en mi profesión, la Química, debería ser una actividad si no obligatoria, si muy recomendable. En mi caso, como la experiencia emprendedora ha sido tan positiva, pero no exenta de problemas y de decepciones, creo que es interesante compartir algunas cosas que he aprendido y observado, por si sirven de ayuda a quien quiera meterse en una aventura de éste tipo.  Estas impresiones van dirigidas a la gente sin experiencia. Alguien que, desde el paro o desde la calle, se plantea iniciar un proyecto de negocio y parte desde cero. Asi que, vamos a ello.

Emprendedor: una palabra de mentirijillas en un mundo complicado

Empecemos rompiendo expectativas. Ahora, en el mundo de la política, lo que se llevan son las palabras claves. Los políticos y en general los señores gordos y viejos con corbata que están tras ellos, han sustituido el contenido intelectual por las palabras clave, que repiten hasta la náusea. Una población distraída, incapaz de centrar su atención durante demasiado tiempo en textos o argumentaciones largas, lee las palabras clave para abreviar. Ahora hay dos palabras estupendas: emprendedor excelencia. Están tan sobadas que un día la RAE las va a terminar borrando del diccionario. Y si los políticos se dieron cuenta de que podían vender el desmantelamiento de la Ciencia como una búsqueda de la excelencia (excelencia: como no tenemos un duro, financiamos o contratamos solo a los que consideremos mas “excelentes” y así parece que somos la élite de la ciencia mundial. Es como si colecciono minerales y sólo tengo un ejemplar, eso si, muy caro y único…¿puedo presumir de una colección “world class”?), aún mas maravilloso fué encontrarse al emprendedor como la solución mágica al problema del paro, junto con la “movilidad exterior”. En efecto, si ni las empresas ni el sistema público puede manejar tanto parado con alta cualificación, podemos convencer a éstos para que se autoempleen (a los que se han quedado en España, claro). Para ello generalizan el uso de la palabra emprendedor, un eufemismo de empresario. Y es que, en nuestro país, ser empresario está mal visto.

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Esta es la imagen del empresario en nuestro imaginario público…

Y es que así nos han educado: empresario malo explotador, trabajador bueno y sufridor. Y, aunque te parezca una obviedad, no es fácil que la gente entienda que el sueldo de los funcionarios o la economía del país no sale de las piedras, sino de las empresas, que las cosas, incluyendo tu tiempo (y esto conviene no olvidarlo, tu tiempo vale dinero) y tu trabajo, tienen un coste y que montar una empresa, aunque sea una de un solo empleado (uno mismo), conlleva una determinada manera de ver las cosas. La cuestión es que nos inventamos la idea del emprendedor, que es mucho mas chachi y nos da una imagen mas o menos así: espana-espiritu-emprendedor Uy, ¡así si!. Ahora convirtamos a los jóvenes doctores, ingenieros, etc. que aún no se han ido del país en emprendedores. Vivimos en una fiebre emprendedora azuzada por las instancias gubernamentales. Pero un emprendedor no es otra cosa que un empresario. Aunque nos de como alergia esa palabra y nos llamemos a nosotros mismos emprendedores. Y una empresa puede ser unipersonal ( autónomos), pequeña, mediana…o según su forma jurídica, empresario individual, SLU, SL o SA, entre otras. Y montar una empresa, tenga el tamaño que tenga, no es fácil, requiere muchísimo trabajo, es arriesgado y te sumerge, al menos durante los primeros años, en la incertidumbre. Y, sobre todo, por mucho que te metan por los ojos bonitas historias de éxito, maravillosas start-up y spinoff tecnológicas creadas por gente excelentehacerse emprendedor no es garantía de nada, es un gran riesgo y tienes una probabilidad muy elevada de volver al paro al cabo de un año, arruinado y con deudas. Y al Gobierno le has hecho un gran favor: Ha habido un parado menos durante un tiempo, hecho que utilizarán para vender como con su política están reduciendo el número de parados, te han sacado todo el dinero en forma de impuestos y vuelves al paro, probablemente, sin subsidio. Sobre el boom emprendedor, te recomiendo leer ésto. Es argentino, pero es aplicable aquí sin problema. No te dejes arrastrar por todo el hype que hay ahora con el emprendedurismo. Tener una empresa de éxito es muuuyyyy dificil.

Cosas que alguien debería tener en cuenta cuando se hace emprendedor

Cualidades de un buen emprendedor

Para emprender con éxito no basta con una idea de negocio con potencial. Un emprendedor debe tener éstas cualidades: sentido común, inteligencia, un par de huevos o de ovarios (para afrontar el riesgo), músculos (para afrontar la gran carga de trabajo) y visión comercial (tienes que vender, sean ideas, métodos o productos, y tienes que reconocer lo que es vendible. Si no ganas dinero, no hay empresa). ¿las tienes todas? o ¿tienes el equipo humano necesario para cubrirlas?. Un emprendedor, además, debe ser flexible, adaptable a los cambios y tener ganas de moverse y aprender. No es nada cómodo tener una microempresa o una pequeña empresa. Si no tienes conocimientos, te recomiendo que te apuntes hasta a bombardeos: si tu tiempo te lo permite, acude a charlas ,cursos, etc. Además de aprender cosas, puedes hacer contactos interesantes. Afortunadamente ahora hay mucha oferta de actividades formativas para emprendedores. Una vez que seas emprendedor, pondrás una mueca desagradable a los trabajadores por cuenta ajena que se pasan el dia quejándose: ciertamente es mucho mas cómodo cobrar un sueldo, dejar toda la responsabilidad en papá CEO o papá estado y encima ponerles a parir. Si te gusta la comodidad, ser emprendedor no va a ser lo tuyo.

La idiosincrasia humana

De ésto no te va a hablar nadie. Vivimos en un país de mentalidad funcionarial. Seguramente habrás oído alguna vez algo como “aprueba una oposición y ya despues…” o “con tu plaza, pues ya tienes tu sueldecito y a vivir tranquilo”. Para la mayor parte de la gente en España, la mejor inversión en la vida, tanto de tiempo como de dinero, es estudiar y hacer los méritos que sean necesarios para lograr una plaza funcionarial y luego a vivir. ¿te imaginas un país en el que todos sus trabajadores fueran funcionarios? ¿de qué vivirían? No quiero decir con ésto que los funcionarios son malos trabajadores. No todos, no. Si no el país se habría hundido. Hablo de esta mentalidad. Y muchos funcionarios la aplican a rajatabla: he visto científicos que han pasado de publicar 5 artículos al año a publicar uno, repentinamente, tras obtener su plaza fija. Pero en muchas empresas también existe esa mentalidad funcionarial: tienen su sueldo, les importa poco la empresa, el empresario es un ladrón que les paga poco…etc. Esta mentalidad imperante va a ir en tu contra: todas esas personas te dirán que tu idea no va a funcionar, te recomendarán que te saques una plaza, que te busques un trabajito, o te darán todo tipo de consejos sobre como llevar tu empresa, aunque nunca en su vida hayan hecho nada ni remotamente parecido. Pero ayuda real, no te darán ninguna. O peor aún, veras mucha gente que nunca ha aportado nada positivo a la vida de nadie y que su manera de hacerse notar es criticarte o vaticinar tu caída. También verás gente que antes intentaba sacar algo de ti, huir de ti como de la peste cuando llega el momento de que les conviertas en clientes. Tienes que estar preparado. No escuches nada de estos tipos de gente, y si lo que te dicen te suena razonable, contrastalo. Si crees en tu proyecto y tus ideas son realizables, pon toda la carne en el asador. Si buscas consejo, buscalo de gente que se haya enfrentado a lo mismo que tu y que les haya ido bien. No escuches a los demás. Ni les culpes: eso de que la envidia es una cosa muy española es mentira. La gente es igual en todas partes y hay mas o menos la misma proporción de gente despreciable.

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true story!. Pruebalo.

¿Emprendes por necesidad o por amor a tu proyecto?

Montar tu empresa por necesidad, porque te has quedado sin trabajo y buscas una manera de autoemplearte y sobrevivir, es una de las peores formas de empezar un proyecto empresarial. Y precisamente es lo que pretende el gobierno: que gente en el paro se autoemplee. No quiero decir que vaya a salir mal, hay casos de éxito muy conocidos que comenzaron por necesidad (Benetton, por ejemplo). Pero al empezar por necesidad, estas empezando tu proyecto con presión y con la espada de Damocles pendiendo de un hilo sobre tu cabeza. ¿has tenido tiempo de madurar tus ideas y de preparar un buen plan de negocio? ¿realmente estás preparado para afrontar uno o dos años sin beneficio económico o incluso con pérdidas? ¿vas a poder hacer frente a préstamos? ¿tienes necesidad de beneficios rápidos, con lo que no te vas a comprometer con tu negocio, abandonándolo si aparece otra fuente de ingresos? Lo ideal, si estas solo, es empezar tu proyecto casi como un hobby. He visto varios casos que han empezado así y han terminado pasando a ser la actividad principal. Y si no era el momento oportuno, puede seguir siendo un hobby. En conclusión, es mejor emprender por oportunidad y por amor a un proyecto que por necesidad.

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Esto es lo que te espera en tu faceta de emprendedor. En especial si emprendes por necesidad.

¿tienes apoyos y un equipo?

Para que un proyecto tenga éxito, es mejor tener apoyos: ¿tienes un equipo (socios o colaboradores) en los que delegar tareas o con quienes compartir responsabilidades? ¿vas a montar una startup desde cero o vas a montar una spinoff a partir de un proyecto técnico o científico en tu Universidad o Centro de Investigación?. No es lo mismo estar solo y en la calle que montar una empresa con la tranquilidad de que tienes un sueldo fijo detrás e incluso un departamento de transferencia de resultados de investigación o el patrocinio de una gran empresa que te ayude a lanzar un proyecto empresarial. Ya te voy adelantando: si estas solo y en la calle, lo vas a tener muy difícil, porque no te va a ayudar prácticamente nadie.

¿tienes una (buena) idea y alguien que puede comprarla?

Parece de perogrullo, pero te sorprenderían las “ideas” de negocio que tiene gente por ahí. Si tienes una idea para “emprender”, mira bien si es una buena idea, sostenible, que objetivos vas a tener, que misión y que visión tienes, cómo la vas a desarrollar, que riesgos corres, que competencia vas a tener y quienes pueden ser tus clientes o inversores y como vas a hacer ganar dinero a éstos últimos. Es decir, elabora un plan de negocio. Muchas ideas se caen al estudiarlas cuidadosamente y ponerlas sobre el papel. Y es bueno que así sea: es mejor que se caiga una idea durante la elaboración del plan de negocio a que se caiga después dejándote en la ruina. Pero un buen plan de negocio no garantiza nada. Al final es la práctica y la oportunidad de tu idea lo que te pone al día. Porque hay buenas ideas que aplicadas en un momento erróneo no funcionan.

¿que te motiva?

Hay un factor que nunca entendí bien del todo hasta tener mi empresa: estar orientado al cliente. ¿que significa ésto? que tu actividad está encaminada no a que tu consigas beneficio, sino a que tu cliente tenga un servicio, que le hagas la vida mas fácil, que le resuelvas un problema o que le proporciones algo que necesita. Es decir, tienes que aprender a hacer tuyos los proyectos y problemas de tus clientes. No es nada fácil, en especial si vienes del mundo de la investigación científica: los científicos suelen moverse por sus egos e intereses personales. Si tu motivación como emprendedor es ganar dinero, tener prestigio personal o cualquier cosa así, estás comenzando mal. Alguien dirá “pero el objetivo de una empresa, ¿no es ganar dinero?”. Yo creo que no. Una cosa es tener beneficios y otra cosa es que ese sea el objetivo. El objetivo de una empresa debería ser ofrecer un servicio o un bien a la sociedad. Y, por supuesto, gozar del derecho a una contraprestación justa, que cubra los gastos y que garantice que esa empresa puede seguir ofreciendo y mejorando sus servicios o sus productos. Tan en contra deberíamos estar de los empresarios rapiñadores y explotadores como de los izquierdistas de barra de bar que ven la empresa privada como el demonio capitalista y explotador.

La primera gran pregunta: ¿Autónomo o SL?

Ya está, tienes una idea que puede funcionar, elaboras un plan de negocio, lo tienes todo mas o menos planificado: que vas a hacer, para quien lo vas a hacer, cómo lo vas a hacer, cuánto te va a costar hacerlo y cuanto vas a cobrar a tu cliente y en que vas a invertir en el futuro. Tu idea es para una pequeña empresa o incluso es una idea para desarrollar tu como socio único, o que implica ejercicio profesional simplemente y eres un ente libre, no alguien que trabaja para una centro público. Entonces te planteas una pregunta que va a ser fundamental en tu vida: “¿empiezo como autónomo o como SL (sociedad limitada, que puede ser unipersonal)?” Si tu idea es para ejercicio profesional o se puede desarrollar en una SOHO (small office-home office), tienes incluso tu propio local y no vas a manejar grandes cantidades de dinero (menos de 60 o 70 mil euros al año), yo en ese caso me haría autónomo. Esto implica menos papeleo, mas sencillez y mas comodidad y algunas ventajas. Yo solo comenzaría como SL si vas a manejar mas dinero, si (obviamente) ya tienes otro trabajo o posición y hacerte autónomo es incompatible (aunque hay un régimen de compatibilidad y puedes mantener tu actividad aunque estés asalariado en otro sitio) si prevees licitaciones o contratos con la administración o si temes que si algo sale mal vayan a quedar deudas que pongan en peligro tu patrimonio personal. Esto es porque si tienes una SL (sociedad l-i-m-i-t-a-d-a, por eso se llama así) y no puedes afrontar una deuda, se responde con los bienes de esa sociedad, no con los tuyos. Pero a partir de este año, 2015, si montas una SL vas a tener mas papeleo: como administrador único tendrás que darte de alta como autónomo y facturar a tu sociedad. Mi recomendación: no busques información en internet, acude a alguien experto en estos temas y dejate aconsejar personalmente, pero si prevees una actividad profesional con unos ingresos pequeños, lo mejor es hacerte autónomo. Pero el mundo del autónomo tiene sus propios problemas:

Ser autónomo: un via crucis

Hay otro factor que hace que mucha gente se decante por una SL: imagen. En nuestro país, aun, hay una visión errónea y despectiva del autónomo. Se honesto y dime si al pensar en “autónomo” no es ésta la primera imagen que se te viene a la cabeza:

CHAPUZAS

Una vez leí:

¡Pobres autónomos! los sindicatos no se ocupan de ellos porque huelen a empresario.  Los empresarios no se ocupan de ellos porque son unos pringaos. Y el gobierno no se ocupa de ellos porque bastante tiene con sindicatos y empresarios.

Y así es. Aunque formalmente el autónomo es un empresario, lo cierto es que se encuentra en una especie de “tierra de nadie” en la que es al mismo tiempo empresario y trabajador. Lamentablemente, en España la imagen del autónomo es muy mala. Se asocia con escasa profesionalidad y poca capacidad de respuesta y crecimiento. En efecto, son “los pringaos” en el mundo de los empresarios. Esta mala imagen hace que mucha gente lance un proyecto empresarial como SLU (sociedad limitada unipersonal) en lugar de como autónomo, aunque el autónomo (o empresario individual, como tratan de definirlo ahora para quitarles el sambenito) es la forma mas cómoda, menos costosa y burocratizada y la forma mas ventajosa si estas solo en principio y vas a manejar pequeña facturación, en especial también si partes desde el paro. También tienes posibilidad, siendo autónomo, de dar trabajo a un familiar con una modalidad de contratación especial. Recuerda que, formalmente, si eres autónomo, tu proyecto es una empresa con la misma dignidad y seriedad que una SL. No tiene nada que ver la forma fiscal y legal en la que administras tu negocio. Además, los autónomos constituyen un segmento fundamental para la economía del país. En 2013 se dieron de alta mas de 60000 autónomos, que a su vez crearon unos 47000 empleos, ya que un autónomo, como cualquier empresario, puede contratar trabajadores (es sorprendente la cantidad de personas que desconocen ésto).

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una buena definición gráfica de autónomo que he visto por ahí

Antes de decidirte por hacerte autónomo o SL, informate bien de las ventajas e inconvenientes de cada caso, a ser posible con alguien serio y con conocimientos. Tras mi experiencia como autónomo, he podido comprobar que lanzar un proyecto en ésta forma es casi heróico. Un autónomo tiene que hacer de todo: informática, desarrollo de producto o servicio, contactos comerciales y con los clientes, proveedores… los aspectos mas técnicos de la gestión los puede delegar con una gestoría. Pero todos los aspectos prácticos del proyecto recaen en el autónomo. Esto es al mismo tiempo un error e inevitable ( porque seguramente estarás solo con tu actividad y tendrás pocos medios)

Las desventajas de ser autónomo son muchas, en especial a largo plazo: aunque tienes seguridad social, ponerte enfermo es un gran problema; si aspiras a jubilarte, tu pensión será una mierda; si tienes trabajos con la Administración estás listo: las administraciones e instituciones públicas son los mayores morosos del país. Aunque legalmente tienen la obligación de abonar una factura en 30 días, yo he tardado en cobrar de la administracion entre 3 y 8 meses y, en general, insistiendo y dando mucho el coñazo. Si bien tienes derecho a reclamar o a exigir intereses de demora, los trámites burocráticos son tales que para un autónomo es casi impracticable. La administración lo sabe. El Estado y todas sus manifestaciones (administración local, comunidad autónoma o estatal) es tu mayor enemigo. No esperes de ellos mas de lo que esperaría un siervo de su señor feudal. No lo olvides.

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Es inevitable que cometas errores en tus inicios. Yo creo que los he cometido todos. Te cuento algunos:

– Hacerlo todo solo. Es inevitable a veces, porque o bien no tienes medios para contratar a nadie o delegar funciones o bien porque no encuentras a nadie que pueda/quiera ser tu colaborador en algún aspecto. Pero haciéndolo todo solo es casi heróico conseguir abarcar las innumerables necesidades de una pequeña empresa. Además estar solo desanima y desmotiva y las probabilidades de abandonar el proyecto son enormes. Busca colaboradores o socios.

– Invertir demasiado tiempo en tu producto o servicio, en el know how y demasiado poco en marketing y clientes. Es normal, en especial si vienes del mismo mundo que yo. Pero te encontrarás con que tienes unos buenos conocimientos pero no sabes o no has trabajado lo suficiente para venderlos.

– Poco capital: como dice un personaje “a un negocio hay que echarle billetes”. Empezar sin un duro hace muy dificil alcanzar unos niveles competitivos, en especial cuando, ya en la práctica, te das cuenta de que necesitarías tal o cual cosa o tal o cual trámite costoso.

– Ventana de negocio muy restringida: Has empezado y te das cuenta de que puedes llegar solo a clientes muy específicos. La superespecialización puede ser una desventaja muy grande fuera de los mercados del lujo o si no estás aplicando una tecnología única que has desarrollado y te hace casi imprescindible.

– Política de precios mal estudiada: seguramente descubrirás que al principio has pagado demasiado por tener clientes. Tienes que valorarte y calcular bien tu coste-empresa. Recuerda que tu tiempo también vale dinero. Busca que cobra la competencia y calcula cuanto puedes mejorarlo. Busca consejo experto sobre cómo calcular bien los precios por tus servicios.

– Darle demasiadas vueltas. Esto es un error. Pedir consejos y opiniones a demasiada gente es un error. No lo hagas. Pide consejo de algún experto o alguna persona que conozca bien las implicaciones y la experiencia de ser emprendedor. No sobretrabajes tu plan de negocios. Todo tiene su punto y medida justo.

– Falta de planificación, mercado demasiado restringido.

– No identificar a los ladrones de tiempo: Hay muchas cosas que seguro que puedes dejar de hacer porque roban tu tiempo y no te aportan beneficios: ¿la red social te ha reportado algún cliente o mejorado la percepción que hay de ti como profesional? ¿procrastinas o postergas cosas? ¿tienes malos hábitos que te quitan tiempo y disminuyen tu productividad? ¿determinadas personas o contactos roban tu tiempo, solo te contactan para obtener algo de ti gratis y no te van a generar ningún beneficio ni ayuda aun sabiendo que estás luchando por tu proyecto? Identifica tareas, personas y procedimientos que te están robando tiempo que debes dedicar a cuatro cosas: a que tu empresa funcione, a tu tiempo libre y las personas que importan y lo que de verdad te motiva en la vida, ya sea escribir ese libro, terminar un artículo o emparejar tus calcetines. Una vez identificados los ladrones, borralos de tu vida.  Y aprende a decir que NO a las personas tóxicas para tu trabajo, porque eres un emprendedor, no Vicente Ferrer.

– Falta de networking: debes trabajar tu red de contactos. No hay contacto irrelevante, ya que en cualquier momento puedes encontrar un colaborador o un cliente.

–  Descuidar o dar demasiada importancia a los clientes: los clientes son tu razón de ser. No los descuides. Seguramente en algún momento pienses “los cientes no tienen ni idea. no saben lo que quieren”. No hay que pensar así, ya que debes considerar a tu cliente un partner. El busca tu consejo y asesoría. Pero, al mismo tiempo, no los sobrevalores, ya que eso de que el cliente tiene razón ya no vale. Tienes que aprender a seleccionar y fidelizar clientes, llevando con ellos proyectos productivos y también enseñarles cómo deben relacionarse contigo. Es frecuente que muchos clientes, por el hecho de que te van a pagar, te traten como a un mayordomo o un sirviente. Ayuda a tus clientes a respetarte y a sacarte el máximo partido.

  ¿quien ayuda?

La respuesta resumida es fácil: NADIE. Si estás solo, quieres iniciar tu proyecto empresarial, trabajar como profesional independiente o freelance, lo que sea. Tienes ideas pero estas en la calle y seguramente sin dinero. Entonces descubrirás que no tienes ayuda. En la práctica, la única ayuda con la que vas a poder contar es la de las 3F: family, friends and fools, o sea, familia, amigos y locos. Un loco que actúe como tu “business angel” va a ser difícil que lo encuentres. Cuando quieras lanzar tu proyecto, verás que tu lista de amigos disminuye peligrosamente. Así que en realidad te queda la familia.

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En la práctica, la familia es el mayor y probablemente tu único apoyo. Piensa en ellos, ya que tu mayor responsabilidad es para con ellos.

Tu familia (pareja, padres, hermanos) va a creer en ti, te va a financiar y no va a dejar que pierdas todo. La mayor parte de proyectos empresariales pequeños que se lanzan por parte de gente individual tienen a la familia como mayor y casi único apoyo. En mi caso, mi proyecto ha funcionado gracias a la familia y a dos amigos. Así que antes de empezar tu proyecto, piensa que tu familia (si es una familia normal, como la de la foto de arriba) estará dispuesta a todo por ayudarte. ¿realmente pueden hacerlo? ¿vas a dejar que se arriesguen?

¿Bancos?

De los bancos olvidate. Dicen que ahora están aumentando un poco el crédito, pero es muy dificil que te presten dinero. Yo lo intenté, pedir un préstamo a un banco por una cantidad pequeña (5000 euros). No se negaron, pero cuando ví la documentación que me pedían, solo pude exclamar “¡pero para que me presten el dinero tengo que demostrar que no lo necesito!”. En efecto pedían avalista, escrituras de propiedad y presupuestos o facturas pendientes de clientes por ese importe. Y tu piensas…bueno, si tengo facturas pendientes por ese importe, no necesitaría pedir el préstamo…simplemente esperar a cobrar. Así que, siendo autónomo, no te va a resultar fácil conseguir el dinero que necesitas para una nueva herramienta, para renovar tu material informático o para renovar tu vehículo. Paradógicamente, con las cantidades que movemos los “pequeños” habitualmente, puede ser mas fácil que consigas un prestamo personal o para “consumo”. O igual no es paradógico, ya que con un préstamo personal el banco se lleva mas comisión… Forges_credito_pringao

¿administraciones?

¿y la administración?. No lo olvides: la administración quiere tu dinero (impuestos) pero no ayudarte. No hay ayudas de ninguna institución, sólo palabrería y páginas webs bastante inútiles. Tampoco hay, a pesar de lo cacareado, subvenciones para autónomos. Y conseguir uno de esos famosos “microcréditos” a mínimo interés para autónomos es tan difícil (o mas) como entrar en tu banco y pedir el dinero.  Los únicos contactos que vas a tener con la administración se reducen a rendir cuentas a la agencia tributaria y pagar tu cuota de la seguridad social.

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Yo solo encontré ayuda en el Ayuntamiento de Madrid. Existe una oficina de ayuda al emprendedor, que está en Príncipe de Vergara, que proporciona asesoramiento y soporte burocrático para quien quiere iniciar su actividad como autónomo. Imagino que habrá otras cosas así para ciudadanos fuera de la Comunidad de Madrid. Realmente lo que hacen lo puede hacer uno mismo (basta con tener un DNI electrónico), pero ellos te hacen todo el trámite de una vez a través de Circe y se aseguran de que todo es correcto, te asesoran y te comentan las ventajas y obligaciones que tienes que cumplir según como vayas a montar tu empresa. Tras una visita a la oficina, ya eres autónomo dado de alta en el RETA y en la Seguridad Social. Una vez hecho eso, estas mas solo que la una. Es cierto que se ven muchas cosas en la web, pero en la práctica hay muy pocas posibilidades de conseguir ningun tipo de ayuda y, además, ten una cosa en cuenta: una vez que estás trabajando, como autónomo o SLU, NO vas a tener apenas tiempo.  Lograr bucear y culebrear para conseguir meter la cabeza en diversas convocatorias, ayudas, lo que sea, exige un tiempo del que no dispones. Hay asociaciones y federaciones de autónomos, pero, en la práctica, no aportan nada y afiliarte no será mucho mas que otro gasto. Como mucho estarás al tanto de alguna convocatoria de algo que salga.

Mas cosas a tener en cuenta

– La gestión:

Si eres autónomo, la gestión realmente es muy sencilla. La puede hacer uno mismo. Yo la hice personalmente, usando unos templates en excel que ayudan a llevar la contabilidad. Pero, aunque es sencillo, requiere tiempo y atención. Mi recomendación es que delegues la gestión en gestores expertos. Yo uso una fórmula mixta a traves de una pequeña empresa que funciona muy bien: Cuéntica (yo no llevo comisión…). Por una pequeña tarifa puedes tener todo (facturas, proveedores…) perfectamente organizado, están al tanto de las obligaciones fiscales a las que te avisan puntualmente, así como de novedades y tienen asesoría fiscal online. Así es muy poco probable que cometas una cagada, porque la administración ayuda poco…pero cuidado como te saltes algún modelo que hay que presentar o haya alguna irregularidad en tus cuentas: estás perdido.

 – Tu puesto de trabajo:

¿Tienes local? tienes un espacio apropiado para tener tu puesto de trabajo?. Yo recomiendo no trabajar en casa. En mi caso tengo espacios separados en el mismo edificio: una planta es mi trabajo, con oficina, laboratorio, litoteca y sala de preparación de muestras, y mi vivienda es la planta superior. Espacios separados completamente. Cuando vayas a trabajar solo con ordenador y material en casa y no necesites moverte ni ver gente un día, es tentador trabajar en pijama, echarse la siesta, etc. Ser autónomo exige mayores dosis de organización del tiempo, higiene y autodisciplina. Sin organización ni estricta disciplina, estas perdido. Recomiendo echar un vistazo a éste comic de Oatmeal, en el que refleja muy bien lo que puede ocurrir al ser autónomo y comenzar a trabajar desde casa. Organiza la agenda y, si tu trabajo va a tener su gran medio de contacto y comunicación con internet, procura establecer frecuentes contactos humanos. Si no, te darás cuenta de que un día estas trabajando a las 4:00 am, que te has levantado a las 13:00 pm, que un dia has hecho dos comidas y otro cinco y que tus ritmos circadianos se han ido completamente al diablo. Esto afectará a tu salud y productividad.

– ¿y que demonios tiene de bueno ser profesional autónomo o tener una microempresa o pequeña empresa?

Ser profesional autónomo tiene algo bueno: eres tu jefe. Tu organizas tu tiempo, gestionas tu tiempo libre, desarrollas tu proyecto según tus propias capacidades e ideas (con lo que nunca habrá nadie que te infravalore en el trabajo), trabajas para tí mismo, lo cual aporta mas bienestar. Ese bienestar se ve afectado por las desventajas, pero bueno…ya es uno mismo y sus cuentas de resultados los que determinarán el futuro de tu actividad y si las ventajas pesan mas que las desventajas. Descubriras que tus jornadas son de 12 horas mínimo, que solo libras un dia a la semana y que las vacaciones son un recuerdo lejano de cuando trabajabas en aquella empresa o aquel centro de investigación. Pero eres libre y solo tienes que rendir cuentas a Hacienda y a tu propia conciencia.

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El placer de mandar a t..por c… a quien no creyó en ti. Una de las recompensas del emprendedurismo exitoso.
– cuidado con los que se aprovechan

Ser autónomo es una forma también de subcontratación: muchas empresas e instituciones públicas ( lo subrayo porque son especialmente éstas las que lo hacen) te obligan a ser autónomo para poder trabajar con ellos. Yo no tengo ninguna objeción con ello: ser profesional autónomo y facturar a una empresa o centro es una buena salida cuando los costes sociales de un trabajador son excesivos o el centro público no tiene forma alguna, por impedimento burocrático, de realizar un contrato o sacar una plaza. Bien, si accedes a ello la empresa o institución no tiene derecho a exigirte los mismos deberes que a un trabajador contratado. Es decir, no pueden obligarte a fichar ni a cumplir un horario determinado. La empresa o institución es tu cliente y la única obligación que tienes es la de cumplir con las condiciones o el servicio que ambos habéis negociado y estipulado.

 – Nombre comercial

Parece un tema menor, pero no lo es tanto. Si eres autónomo o sociedad, a tu cliente le tiene que dar igual: tu relación con él es la misma. La única diferencia es que en tus facturas vas a poner el DNI y no el CIF. Incluso (también sorprendente la cantidad de gente que desconoce ésto) si eres autónomo no tienes que trabajar con tu nombre. Puedes tener un nombre comercial y trabajar con ése nombre o marca, como cualquier empresa. Eso si, el nombre y logo que elijas, regístralo en la oficina de patentes y marcas. El coste es de 150 euros y te recomiendo hacerlo, ya que así se puede uno referir a su empresa por su nombre y además evitarás que te plagien. Yo ya he detectado algún logo y nombre con un sospechoso parecido al de mi empresa… Y si por lo que sea, tu logo es muy bueno y no lo has registrado, corres el riesgo de que te lo roben.

Concluyendo

En resumen, si hay una sensación que he tenido durante todo el tiempo que he sido autónomo, ha sido ésta, que ya recogió la sabia Mafalda: mafalda-05 En efecto, al trabajar en tu propia empresa, lo urgente no deja tiempo para lo importante. Y muchas cosas importantes se van quedando en el tintero, mientras haces papeles, facturas, culebreas, haces trabajos para clientes y, simplemente, te buscas la vida. Esto para mi, con mi formación como científico, puede ser muy frustrante, ya que se pasan los días y la sensación de que te quedas con la música dentro se acrecienta. De que no tienes tiempo para esa búsqueda que te movió en algún momento, ya que tienes que ir resolviendo los escapes de gas y apagando los fuegos que te va trayendo la vida. Y, en general, ser mi propio jefe ha sido un gran aprendizaje y que te enseña a valorar lo maravilloso y cómodo que es trabajar para una empresa o institución y te hace descubrir lo frustrante que es intentar tener tu proyecto propio, lo que valen realmente las cosas y que el dinero no aparece por arte de magia. ¿volvería a hacerlo? Si, pero de otra forma o en otras condiciones, menos duras. Espero que ésto te haya resultado útil.

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