Ciencia y dinero…¿como llegar al equilibrio?

Hoy leo en la última edición de Anales de Química, en su sección de Cartas al Editor, una carta titulada “Se nos va por los desagues”. La reproduzco aquí:

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Lo interesante es, como ocurre en general en la práctica de la Ciencia, cómo, ante un hecho, problema o fenómeno que observamos, podemos aportar diferentes ideas, hipótesis, respuestas o soluciones. El hecho, evidente y que nadie puede negar, es que lo que se afirma en la primera frase es completamente cierto. Y es un hecho observable incluso físicamente. Basta con dar una vuelta por diversos centros de investigación y universidades para percibir un ambiente desolado y abúlico, un exceso de espacio físico y de sillas vacías que parece o bien un recuerdo del pasado o bien una muestra de ese empeño tan hispánico por centrarse en el inmueble, mas que en su uso y aprovechamiento. También es interesante dar una vuelta por cualquier congreso internacional. En mi propio campo de trabajo fui viendo cómo las contribuciones españolas iban disminuyendo en número y, lo que es peor, en calidad. Aunque alguien dirá que lo que importan son los datos, no las observaciones particulares. Que lo que importa es el dato de producción. Bien, ahí, a eso vamos. Dejemos que algún commenter aporte datos.

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La realidad de nuestros centros científicos: pasillos desolados y ambiente lúgubre en días laborables y horas de trabajo.

Pero me gustaría ir por partes con éste interesante texto. Empiezo por el final:

El objetivo final es participar en la primera división de la ciencia porque, en el mundo actual, el acceso al conocimiento marca la diferencia y la desigualdad en él abre las brechas sociales y económicas más profundas. El objetivo inmediato, cerrar el desagüe. Dos propuestas para evitar el vaciamiento del sistema:
1. Aumento del número de becas/contratos para realizar tesis doctorales; no puede ser que alumnos brillantesy con ilusión no puedan tener su formación doctoral porque estamos distribuyendo la escasez;
2. Tasa de reposición del 100% en investigadores y docentes.

Confío que con la antedicha capacidad los científicos vayamos poniendo sobre la mesa propuestas para parar la sangría y para reconstruir las capacidades y los instrumentos del sistema científico-tecnológico español. Propuestas que, claro está, deberán dar forma las personas que la sociedad elija para dirigirla.

Bien, aquí veo varios problemas:

1. Quizá el autor del texto no es consciente de que dar de comer a un paciente enfermo no le cura. De hecho no podemos dar bien de comer a un paciente enfermo porque su cuerpo no lo tolera. Primero le damos sopitas y arroz blanco y cuando está restablecido, ya le ponemos un cocido o le llevamos a que se de un gustazo comiendose un chuletón. Nuestro sistema está enfermo. Mas aún, nuestra sociedad está enferma, pero no voy a adelantarme todavía. En un sistema científico enfermo, aumentar las becas y contratos predoctorales no puede aportar nada bueno. ¿alguno de los lectores está suscrito a “ofertrabec”, la lista de distribución de ofertas de trabajo científicas de Rediris?. Si es así, habrán notado que llevamos unos dos meses recibiendo constantemente ofertas para la realización de tesis doctorales. Quizá no las suficientes como para aprovechar las capacidades de muchos alumnos brillantes, pero si la comparamos con la capacidad del sistema para ofrecer oportunidades a científicos formados, que es nula, nos daremos cuenta de que seguimos formando doctores para exportar, porque, ¿que futuro espera a una persona que vaya a leer su tesis doctoral ahora mismo?. La emigración. No la movilidad para mejorar su formación. Esto es escurrir el bulto de reconocer la realidad: un científico joven que quiera continuar su carrera o tiene mucha suerte/buenos amigos bien situados o tiene que emigrar. Movilidad y mejorar la formación implica un proceso voluntario: voy a mejorar mi formación y a trabajar en éste campo que me interesa muchísimo. Si quiero me quedo fuera o si no, vuelvo para seguir haciendo Ciencia aquí. Si una persona es obligada a elegir entre marcharse o abandonar la carrera (y me refiero no sólo a carrera investigadora. Abandonar la carrera en general, en un país con muy pocas posibilidades de continuarla, ni en centros públicos ni entidades privadas, ni empresas), eso no es movilidad.

A esa bifurcación estamos condenando a un joven doctor ahora mismo. Y de hecho, si paseamos por centros de investigación, observamos que la población que la habita está fundamentalmente formada por: jóvenes de veintitantos realizando su tesis y gente mayor, en general >50 años, con una mas que obvia disminución de población intermedia. Ojalá algún commenter pudiera aportar datos al respecto. Pero para mi queda claro el interés por parte de los científicos institucionalizados en que se mantengan e incluso aumenten las becas predoctorales: los estudiantes de doctorado son mano de obra barata  para sus proyectos de investigación (afortunadamente, tras años de reivindicaciones de los de mi generación, ahora son un poco menos baratos) y las tesis dirigidas puntúan en los currículums a la hora de conseguir promocionar.  A este tipo de científico institucionalizado poco le importa tanto la formación como el futuro de éstos jóvenes doctores. 

2. Tasa de reposición del 100%. Bien, eso haría que hubiera algunas plazas mas disponibles. De hecho, cuando dentro de unos pocos años comience la ola de jubilaciones de los científicos que tienen ahora entre 60 y 65 años, es decir, cuando la generación Tapón se retire, habrá muchas plazas disponibles. Nunca tantas como para absorber la cantidad de doctores que luchamos ahora mismo por sobrevivir + los doctores que seguimos produciendo. Pero no es esa la cuestión. ¿que propone el autor de la carta de Anales?: NADA. Absolutamente nada. ¿generar mas doctores y regalarlos a otros países?. ¿Poner una tasa de reposición del 100% en las plazas de la Universidad? Me gustaría saber si alguien realmente piensa que ésto puede solucionar el problema de la Ciencia en España. Bajo mi punto de vista, eso es perpetuar un problema, paliado ocasionalmente con “destaponamientos” periódicos. Mientras, la gente sigue sufriendo. No toca en absoluto los puntos sensibles del problema de la Ciencia en España.

Parte del problema está en el cierre de su carta: “Propuestas que, claro está, deberán dar forma las personas que la sociedad elija para dirigirla.”. Las personas que la sociedad elija para dirigirla. No tenía ni la menor idea que la sociedad tenía alguna capacidad para elegir a nadie y, sobre todo, no sabía que aún alguien cree en éste país que la sociedad tiene capacidad para elegir algo. Uno de los mas graves problemas que tenemos en la investigación en España es nuestro sistema funcionarial y el sistema por el que se ubican en sus puestos a quienes dirigen el cotarro. Es decir, cada X tiempo los votantes eligen un partido que configura un gobierno que ubica a amigos, parientes etc. en forma de asesores y puestos de libre designación. Estas personas suelen ser o bien incapaces mentales, o gente con mucho morro (todavía no se donde clasificar a Carmen Vela cuando habló de que reducir la inversion en Ciencia mejora la excelencia) o gente que está muy desconectada de la realidad. Esta gente se retroalimenta con funcionarios en niveles altos con cargos directivos y de gestión, que incluye no necesariamente a profesionales altamente preparados, sino también a burócratas que han conseguido ascender a los niveles mas altos del escalafón por motivos políticos o mediante influencias y están mas ocupados en llevarse bien con los que tienen por encima y en salir guapos en fotos en sus despachos que en preocuparse de la gente que quema su pasión y su vocación cada día en el laboratorio.

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Este es lo que desean realmente los científicos cuando protestan por la situación de la Ciencia. Ni mas ni menos.

Es decir, que frenar el desagüe de nuestra capacidad científica implica un cambio estructural de una magnitud tal que no creo que haya nadie capaz de emprenderlo. Implica un cambio en el que deberían mojarse todos, desde los estudiantes hasta los directores. Un cambio que implique rebelarse y modificar un sistema burocrático absurdo, que implique cambiar la filosofía y el modo de pensar de los científicos que trabajan actualmente aquí, basado en la productividad y la competitividad. Un cambio que rompa barreras y pirámides y que obligue a los cargos que están en su burbuja a aceptarlo. Pero claro, ésto es una utopía similar a la de esperar que haya un 100% de voto en blanco en unas elecciones como protesta contra un sistema podrido. Aún así, es posible. ¿quien no ha volado por debajo del radar en la práctica científica? Imaginad que NADIE solicita proyectos del plan nacional, como protesta contra un procedimiento ridículo, contra los “entregables” y los “hitos”, como protesta contra el hecho de que la Ciencia esté en Economía. Y que esta falta de solicitudes se acompaña con protestas. Se me ocurren cien formas de hackear un sistema podrido por los burócratas y la cobardía o la comodidad de quien está dentro de él, que, a pesar de pretender ser “transparente”, solo está favoreciendo que se queden los mediocres, que la población científica sea cada vez mas próxima a un geriatrico, que la calidad disminuya y, sobre todo, que la gente sufra en lugar de desarrollar sus ideas y su vocación.  Pero estas cien formas requieren UNIÓN, algo impensable en nuestro país.

Y es que el mal que sufrimos es profundo. En la propia carta que estamos comentando se revela:

Porque no se trata sólo de reivindicaciones corporativas o de élites científicas, sino porque nos va en ello la capacidad
de país para crear riqueza

Ya lo dice claramente (quizá el lenguaje le traiciona): no se trata SÓLO  de reivindicaciones corporativas. o de ELITES científicas.  Dos palabras unidas en la misma frase: ELITES y RIQUEZA.

Centrémonos en la riqueza. Asistimos a un empeño por parte de los científicos en justificar, ante la sociedad, que la ciencia debe financiarse porque es fundamental para generar riqueza. Bueno, esto es cierto en parte, o si nos saltamos todo el proceso para llegar de la ciencia a la riqueza. La Historia demuestra que las naciones con un tejido científico potente han producido gran prosperidad. Pero el constante empeño en vender la Ciencia como elemento estratégico para la riqueza de un país es una falacia. La riqueza de un país la genera el trabajo, las empresas, un tejido productivo eficaz, un estado que disminuya el peso de la burocracia y favorezca la iniciativa. Y creo que en la escasa capacidad de nuestro país para generar riqueza tienen mas que decir los empresarios, en especial los pequeños empresarios y emprendedores, que los científicos, que en general son funcionarios y, se que esto duele que lo diga (y alguno dirá “a mi no bla bla”, pero llevo muchos años entre ellos y se lo que digo), pero se la suele traer bastante al fresco la riqueza del país, la suerte de los más jovenes y la situación en general, mientras tengan su sueldo y produzcan lo necesario para que les den alguna migaja en forma de proyecto.

La capacidad de la Ciencia para contribuir a la generación de riqueza, por ejemplo a través de nuevas empresas, innovación, inventos, etc, implica que haya un sistema de transferencia eficaz, que NO LO HAY. Generar mas doctores en la Universidad no va a mejorar nuestros sistemas de transferencia; ni la dificultad para incorporar doctores a la empresa privada, que en España dedica cantidades ridículas a la investigación y que rehúyen de incorporar doctores formados en Ciencia, por su falta de visión empresarial; ni a la dificultad que tienen doctores para generar sus propias empresas y explotar ideas o inventos, aplastados por la burocracia, la presión fiscal y la falta de movimiento económico.

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Un buen ejemplo de la transferencia del conocimiento científico. Walter no ha investigado, no actúa como científico, sino como emprendedor: identifica un nicho de negocio, aplica sus conocimientos e innova en un medio sin trabas burocráticas ni presión fiscal. Resultado: riqueza. La Ciencia lo hizo posible, pero ése no era el objetivo de la Ciencia ni su papel.

Pero sobre todo, deberíamos dejar de confundir a la gente. La función de la Ciencia no es generar riqueza. La Ciencia genera cultura y conocimiento. La función de la Ciencia es educar, entender el mundo y crear civilizaciónY, como consecuencia de éstos factores, se crea prosperidad (que no necesariamente debería ser sinónimo de riqueza). Ahora, los científicos, tanto en España como en todo el mundo, están contaminados (o han pasado por el aro) del productivismo: Por un lado se mezcla la Ciencia con la Innovación y por otro, y mucho peor, el objetivo del científico ya no es “crear ciencia” sino “producir ciencia” (=papers, por ejemplo) y justificar el retorno que esa Ciencia puede tener a la sociedad, en forma de algo que suponga un beneficio.  Es decir, ahora el científico es al mismo tiempo científico, burócrata, emprendedor e innovador y la Ciencia se ha convertido en una industria y una competición (el propio autor lo dice, estando en la “primera división”. ¿como se miden las divisiones en las ideas? ¿mis ideas científicas son de tercera o de segunda división?).

Ante las grandes dificultades para medir la productividad en algo tan intangible como la Ciencia, nos inventamos todo tipo de parámetros. En mi caso particular, se han utilizado para “medir” mi “excelencia”: número de papers, numero de citas, índice h, indices de impacto de revistas, numero de meses pasados en centros extranjeros, número de proyectos como IP, número de proyectos en general, cuantía total de los proyectos concedidos….Cualquier cosa que podáis imaginar vale para “cuantificar” la “excelencia”, excepto ideas, historia y desarrollo personal o desarrollo de las líneas de investigación. Esta claro que de algún modo (reitero, de algún modo. ¿tenemos el mejor, o el único?) hay que repartir los recursos disponibles, pero el problema es mas profundo, conceptual, de educación: La Ciencia es inconmensurable. Es un bien social, es pensamiento, es civilización, educación, cultura, ideas, pensamiento crítico. El empeño por aplicar las ideas productivistas en Ciencia llega incluso a los campos más difíciles de justificar bajo ese punto de vista, como la cosmología, la astronomía o la astrofísica. Por ejemplo, hace poco oía cómo un investigador justificaba la búsqueda de exoplanetas y la investigación de sus características como “fundamental para que, en un futuro, la Humanidad pueda sobrevivir a la extinción, al encontrar una nueva Tierra”. Creo que esto es simple y llanamente tomar el pelo a la gente.

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Buscando la nueva Tierra, para irnos todos allí y cargárnosla completamente. ¿esa es la verdadera motivación de los científicos que trabajan en la investigación de exoplanetas?

Jamás oigo a nadie decir que la exploración en exoplanetas, o en Origen de la Vida, por ejemplo, es importante porque nos puede conducir a mejorar la percepción de nuestro lugar en el mundo, a una evolución social que nos haga mas civilizados y acabe con los mitos religiosos. La Ciencia no es una industria, es un camino de pensamiento. Cada vez que hacemos Ciencia, no deberíamos pensar en el paper que tenemos que publicar, o en ser “mejores”, o en competir, ya sea con “nosotros mismos” o con otros, o en la subvención o beca que hay que conseguir. Eso no es Ciencia. Cada vez que hacemos Ciencia deberíamos hacerlo impulsados por el placer de saber, por la curiosidad y por el sentimiento de que cada trabajo científico es un acto revolucionario en sí mismo.

Debemos dejar que ese conocimiento sea procesado por los implicados en un sistema de transferencia eficaz, que ahora mismo no existe: los que quieran encargarse de impulsar que el conocimiento susceptible de ello se transforme en innovación,  así como los que quieran encargarse de un sistema de divulgación eficaz, que ahora tampoco existe, aparte de iniciativas escasas, y enfocadas solo a convertir la Ciencia en una especie de espectáculo y a perpetuar la misma idea ante la sociedad de que “la ciencia produce riqueza”.  Un sistema eficaz de divulgación debe convertir la Ciencia en Cultura y Educación, algo que, para mí, es mas importante que convertirla en “riqueza”, y que ahora mismo no se hace. Por ejemplo, no se impulsa que los científicos participen en actividades divulgativas (ya que éstas no “puntúan” a la hora de pedir dinero y, “oyes, que pesado es explicarles cosas a la gente, con lo tonta que es”) ni tampoco se impulsa que se pueda reorientar la carrera científica hacia la enseñanza secundaria y bachillerato, lugares donde la enseñanza científica deja muchísimo que desear y es la cantera de donde nacen (o bueno, mas bien mueren) las vocaciones.  Pero muchos científicos consideran que dar clase a un nivel por debajo de la universidad es “rebajarse”, quedando la enseñanza secundaria en manos de licenciados que en su mayoría no tienen experiencia científica y sólo buscan un trabajo estable y tranquilo. Que hay muchos profesores buenos, si, pero que la enseñanza científica básica está en muy mal estado, no hay mas que hablar un rato con cualquier ciudadano para darse cuenta.

Los iluminados que dirigen nuestros destinos no entienden que la Ciencia no debe hacerse sino como un juego, no como una actividad productiva. Siempre se dice que los niños aprenden jugando. La sociedad también. Y sin el juego de la Ciencia no es que perdamos riqueza, es que perdemos la civilización. La Ciencia, como la Filosofía, de la que es compañera (o hija, o hermana, o lo mismo, esto se discute a veces) son esenciales para convertirnos en ciudadanos libres. Y de eso nadie habla nunca. Sólo dinero, dinero, dinero, dinero.

A mi, científicos peleando y rellenando papeles sin parar por la pasta (y poquita además, no se vayan a malacostumbrar), me resultan tan chocantes como un niño feliz con un fajo de billetes. Lo triste es que muchos de nuestros científicos, en especial los que mas capacidad tienen para luchar por el futuro de los jóvenes y por mantener la esencia y resaltar la importancia de la Ciencia para una sociedad sana, están totalmente institucionalizados y sólo entran en el juego marcado por los políticos y sus acólitos, en su burocracia y en las consignas marcadas desde el poder, convirtiendo la Ciencia en una competición a ver quien “produce” mas, quien es mas “competitivo”, quien tiene mas “indice de impacto” y quien consigue (o tiene la capacidad potencial para conseguir) mas financiación. True story.

Propuesta de definición:

Burócrata: Persona que carece,  abandona por comodidad o lo reserva únicamente para los fines de semana, todo pensamiento, imaginación, iniciativa y capacidad de lucha y emprendimiento y que sólo sigue y salvaguarda los protocolos y métodos establecidos.

Institucionalizado: Estado que sufre una persona, normalmente funcionario, cuyo único interés es cobrar su sueldo y llevarse bien con sus superiores, siguiendo a rajatabla las instrucciones y políticas marcadas por su institución. El funcionario institucionalizado carece de rebeldía, empatía, voluntad de lucha y voluntad de servicio público.

 

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