Noticia Nº8: La agricultura ecológica, ¿una patraña?

El trihidroxicloruro de cobre, utilizado como fungicida ecológico, en una de sus formas naturales: el mineral atacamita. ¿quieres saber algo más? sigue leyendo.

Hoy escribo este post rápidamente y sin mucha elaboración, porque no quiero que se me olvide lo que voy a contar después…sabemos que el tiempo y la memoria, aunque sea a corto plazo, modifica lo que uno ha visto y los testimonios se personifican.  También, voy a intentar ser lo mas neutral posible, ya que es un tema con el que la gente (en especial los mas “ecos”) se ponen de uñas, y parto de la base de que no soy un experto conocedor, solo un testigo y, como receptor de un “mensaje”, cuento lo que he visto y he pensado mientras lo tengo fresco en mi mente, antes de que la opinión contamine el recuerdo.

Hoy he estado en unas charlas sobre agricultura ecológica en las que participaba bastante publico general. Impartían algunos expertos, entre ellos un productor de vino ecológico y un productor agrícola ecológico de Madrid que, tengo que decir, me pareció sumamente honesto, ejerció notables dosis de autocrítica sobre lo ecológico y sobre todo me pareció que no era en absoluto un ecohistérico. No voy a dar detalles, porque como estos temas son tan delicados y además hay negocios de por medio, no solo opiniones, prefiero hablar del “pecado y no del pecador”. Además, insisto, mi idea es hacer una llamada a mantener un pensamiento crítico en toda situación y ante todo mensaje, mas que a informar sobre este tema, cosa que no me atrevo a hacer porque no soy un experto.

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Si, en líneas muy generales, de ésto va el tema.

La idea general que uno podría llevarse de la charla, y es la que yo me llevé, es que el negocio de la agricultura ecológica (que no es otra cosa que otro negocio) se apoya sobre una idea básica general: la quimiofobia, seguida de varias ideas derivadas basadas en argumentos falaces y alguna idea secundaria basada en clichés.  Desarrollemos:

Quimiofobia

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Básicamente todo el negocio de la agricultura ecológica se basa en la quimiofobia: el temor a los productos químicos. El argumento esgrimido es que los pesticidas y en general todos los productos químicos de síntesis son malos para la salud.  Uno de los productores lo explicaba como algo lógico: al fin y al cabo los insectos y nosotros no tenemos un ADN tan distinto y si es malo para ellos y los mata, a nosotros también. Luego se habló de la moratoria de la unión europea contra ciertos pesticidas (como los neonicotinoides, de los cuales el mas conocido es el imidacloprid). Yo me preguntaba si esta moratoria se debía mas al hecho de que los neonicotinoides estaban diezmando a las poblaciones de abejas (lo cual podría tener consecuencias muy graves) que al hecho de que pudieran encontrarse en las frutas y verduras del supermercado y comentaba el hecho de que yo había analizado pieles y zumos de fruta del super y nunca encontré pesticidas. Sin respuesta. A ello aduje que tal vez se estaba desinformando a la población. El productor lo reconoció y dijo que si, que realmente se había transmitido el mensaje de que ecologico=sano; convencional=veneno. A mi me gustaría ver algún trabajo científico en el que se demuestre que los productos agrícolas “normales” pueden ser perniciosos para la salud a medio o largo plazo y que el uso de tratamientos fitosanitarios conlleva un riesgo inaceptable contra la gente. Que no lo se, igual si que hay trabajos sobre el tema.  Yo no he visto.

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El análogo de nicotina Imidacloprid: el demonio hecho molécula para los adeptos a lo ecológico.

En todo momento el mensaje que se estaba transmitiendo es que la clave de la agricultura ecológica se basa en el rechazo a cualquier tratamiento químico. Quise aclararlo del todo y mientras el productor nos mostraba unas naranjas ecológicas, se estableció el siguiente dialogo:

Yo:  Una cosa, para aclarar conceptos, ¿que diferencia a ésta naranja de cualquier otra que se pueda encontrar en el supermercado? y no me refiero a sus características, sino a cómo ha sido producida y en base a qué se ha calificado como ecológica.

Productor:  La diferencia es que esta naranja no ha recibido ningún tratamiento con productos químicos fabricados por el hombre.

Yo: Unicamente?

Productor: si, nada mas que eso.

Yo: Pero no lo entiendo. Cuando se usan sales de cobre en el tratamiento de la vid, por ejemplo -ver apartado siguiente-, esas sales no han ido a recogerlas los agricultores directamente a una mina, sino que son producidas industrialmente…

Productor: si, si, pero esas sustancias ya existían antes de que el Hombre empezara a usarlas. Lo que quiero decir es que los productos ecológicos se diferencian en que no han recibido tratamientos por sustancias químicas sintetizadas por el Hombre desde el nacimiento de la Química moderna. 

No hay mas preguntas, señoría.

La falacia de “natural=sano” y “tradicional=sano y mejor”

El protagonista de esta historia es el cobre. El productor de vino ecológico nos explicó que, como antes nos explicó el otro, la diferencia es que no se utilizan productos químicos inventados por el ser humano. Para obtener la calificación de ecológico, sustituyeron el tratamiento con fungicidas orgánicos por el tratamiento con azufre y sales de cobre (trihidroxicloruro de cobre o sulfato de cobre, imagino que en forma de “caldo bordelés“, una mezcla de sulfato de cobre e hidróxido cálcico –ver nota al final-). El tratamiento con fungicidas es necesario si queremos obtener uvas, asi que la alternativa es esa.

¿Ventajas? que es natural, por que, claro, el azufre se saca de minas y las sales de cobre existen en la Naturaleza. Y todos sabemos que si es natural es sano. ¿por que? pues porque si, porque es natural. Bien saben ellos que cuando pensamos en “natural”, nos imaginamos bellos bosques bajo el atardecer otoñal, arroyuelos de aguas cristalinas y cervatillos correteando, con amables y armoniosos paisanos que viven en sus cabañas sin electricidad, haciendo una ensalada con lechugas de su huerta…y claro, ¿que puede haber malo en ésta estampa?. La siguiente ventaja es que es tradicional: son sustancias que se usan desde hace mucho tiempo y, por tanto, tienen que ser buenas (Estos argumentos falaciosos, y haciéndoles un favor llamándolos argumentos, eran la justificación de los productores para defender la agricultura ecológica. Ni mas ni menos. Cuando se habla de lo “tradicional”,  nunca se acuerda nadie de comparar la esperanza de vida de hace uno o dos siglos con la actual, o el hecho de que tradicionalmente se utilizó mucho tiempo el mercurio, que también es natural y ahora es el demonio para los ecológicos, como medicina…).

¿Desventajas? que son tratamientos mucho mas ineficaces lo que se traduce en mayor uso de productos químicos (porque, aunque sean “naturales”, son productos químicos), mayor coste y necesidad de hacer varios tratamientos, y, con todo y con eso, la producción es menor. Además apostaría que las sales de cobre vienen de productores industriales en China, un país cuya economía no se sustenta precisamente en el apoyo a la ecología.

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El trihidroxicloruro de cobre, que se usa como fungicida ecológico, en su version natural: el mineral clinoatacamita. En la Naturaleza se presenta como clinoatacamita, atacamita y botallackita.

Aprovechando el uso del cobre, se estableció el siguiente diálogo:

Yo: hay algo que no entiendo y es el uso de cobre. Se que se ha usado desde hace mucho tiempo, cierto, pero tambien es verdad que el cobre, en determinadas cantidades, es un metal tóxico. Si, como afirman, se tienen que hacer varios tratamientos con sales de cobre, incluso usando una sal de cobre soluble, como es el sulfato de cobre, ¿no se está contaminando el suelo?.

Productor: pues no lo sé, la verdad es que nunca hemos medido el nivel de cobre en el suelo.

Yo: Las plantas tienen una gran capacidad para absorber y concentrar metales. De hecho se usan en programas de bioremediación, para precisamente descontaminar suelos contaminados (el caso de suelos con mercurio en la zona de Almadén). ¿quien nos asegura que el mosto de uvas ecológicas tratadas con cobre, y por ende el vino, no contiene una cantidad excesiva de cobre que estemos ingiriendo? ¿es posible que así sea?

Productor: la verdad es que no lo se (encogiendose de hombros). Si que sería interesante estudiarlo.

No hay mas preguntas, señoría.

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Una etiqueta de un envase de sulfato de cobre, usado como fungicida ecológico. Muchas calaveras veo… ¿que diría un adepto de lo ecológico si fuera un producto químico “de síntesis”?

La verdad es que no tengo ni idea de si el cobre puede ser un problema de salud, dependiendo de como y cuanto se use. Tal vez no. Pero no han sabido aclararmelo y lo cierto es que podrían usarse exactamente los mismos argumentos que se usan contra los productos químicos “sintetizados”. Pero la verdad es que me siento mas tranquilo con una uva si ha sido tratada correctamente con un fungicida orgánico que tiene una vida media y una persistencia determinada y que, cuando llega al consumo, debería haber sido metabolizado, que con cobre, que es un metal y que ahí se queda. Me dió la impresión de que, precisamente por el terror a “lo químico”, se controla mas la presencia de productos nocivos en la agricultura convencional que en la ecológica, ya que se da por hecho de que “ecológico=sano”.

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Aspecto del trihidroxicloruro de cobre “sintético” para su uso como fungicida ecológico. No se parece mucho al natural…

Otras herramientas utilizadas para el marketing

Otros aspectos que se remarcaban en la agricultura ecológica ya forman parte de lo divertido, ya que tienen menos influencia en el proceso productivo y más en el márketing:

El ser humano es voluble y manipulable, esencia del márketing

La mente es muy poderosa y la fe mueve montañas. Pude verlo en vivo: nos dieron a probar una naranja que estaba jugosa, pero ácida como el vitriolo y con una capa de eso blanco que tienen entre la piel y lo que se come, que era correosa e incomible, un plátano que sabía a madera de chopo y estaba duro como un tablón y un vino mas bien del montón tirando a malo, ácido y rasposo. Comentarios de la gente: “ohhh, mmm, delicioso. Claro, es que es ecológico…” Ahí pude sentir y ver en vivo cómo es posible que cosas como ésto, la homeopatía, chemtrails y otros miles de mitos y magufadas tengan tanto éxito: la mente humana tiene un poder de autosugestión increíble.  Hay que reconocer que estos productores eran honestos e insistieron en numerosas ocasiones en algo que creo que es importante: un producto ecológico no tiene por qué ser mejor que uno convencional e incluso, en algunos casos, es peor.  Y, de hecho, algunas de esas frutas casi incomibles las trajeron para demostrarlo. Pero no hay nada mas dificil de destruir que una idea preconcebida: a la gente le parecía que algo, por ser ecológico, estaba mas bueno.

Clichés

Otro gran argumento que defiende la agricultura ecológica es que ellos son justos y buenos. Están contra un sistema en el que consumidores y agricultores son víctimas de empresas e intermediarios y que se enriquecen a su costa. Que los agricultores convencionales no tienen control sobre el precio de los productos y al final obtienen muy poco beneficio, pero con la agricultura ecológica el beneficio repercute mas en el productor, que se preocupa por la gente, le importa la naturaleza y no es un capitalista. Que las multinacionales de la quimica y la alimentación están confabuladas para forrarse a costa de envenenarnos y contaminarlo todo y los ecológicos vuelven a sistemas tradicionales (por tanto buenos) de producción, respetuosos con el medio ambiente y con la vida y que, claro, es normal que los productos sean mas caros, porque se pone amor y dedicación en cada lechuga.

Independientemente de cuanto se pueda discutir sobre ésto, que es mucho, lo cierto es que no deja de sonar a cliché. El discurso contra las empresas y el sistema, cuando estamos hablando de empresas que se están beneficiando de argumentos confusos, miedos y argumentos falaces, suena a chiste. Pero esto se sale del problema realmente grave que veo: la agricultura ecológica, para mantener y aumentar su modelo de negocio, fomenta la quimiofobia, el rechazo y el miedo a los productos químicos y a la Química en general. Creo que falta buena divulgación química, que ayude a que la gente tenga conceptos básicos un poco mas claros.

Mi conclusión

La agricultura ecológica tiene un aspecto positivo fundamental que creo que es muy importante y que es donde la palabra “ecológico” cobra su sentido: al no utilizar tratamientos fitosanitaros, se protege a toda la comunidad biológica que convive con el cultivo, como las abejas, cuyo papel en el ecosistema es fundamental, o las mariquitas, que son depredadores naturales de los pulgones, así como a otros muchos insectos beneficiosos. Se evita introducir sustancias potencialmente peligrosas en la cadena trófica. ¿por qué esto no se explica sobre ésta base? ¿ por qué se juega con los conceptos que he relatado, con clichés y con falacias? hacen que parezca que la agricultura ecológica es una patraña, cuando no tiene por qué serlo del todo. Y todo, aparentemente, con el objetivo de vender más, cayendo, justamente, en las actitudes que critican de las “corporaciones”.

Nota: ¿quieres convertir tus parras en “parras ecológicas” tratándolas con fungicida ecológico? tan sólo sigue esta antigua receta para preparar Caldo Bordelés:

Añade tres cucharadas de cal apagada (hidróxido cálcico) a una pinta de agua y mezcla bien para obtener una lechada de cal. Disuelve seis o siete cucharadas de té de vitriolo azul (sulfato de cobre) en una pinta de agua. Mezcla ambas soluciones agitando bien. Esta mezcla debe colarse por un colador fino, para eliminar trozos de cal. Una vez filtrado, se pone en un recipiente de un galón y se completa con agua. Ya teneis un galón de Caldo Bordelés listo para su uso.

En las recetas tradicionales, el caldo podía mezclarse con algunos insecticidas compatibles para “matar dos pájaros de un tiro”. Si queréis ser ecológicos ni se os ocurra, a no ser que sean naturales, como el extracto de árbol de Nim, una de las últimas versiones del maravilloso ungüento amarillo, aquella pócima legendaria que curaba todos los males. Pero esto es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, como dice Uuq.

Este post participa en la Edición XXXIV (Edición del Sé) del Carnaval de Química, cuyo anfitrión es Jesús Garoz Ruiz en su blog moles de química.

 

Logo Carnaval Edición Selenio

 

Y como es la “edición selenio”, la homenajeo con una imagen del selenio natural, que uso en la portada de éste blog:

selenio katarina3 copia Este elemento se forma en estado elemental en algunas antiguas minas de carbón. En este caso procede de la República Checa, la mina “Katerina” en Radvanice. Es una de mis imágenes de elementos químicos favoritas…

15 Comments

  1. Enhorabuena por un post valiente y muy bien explicado, no esperaba menos del espia del labo. Sin embargo como bien indicas parece que estas introduciendote en el mundo de la agricultura y eso es muy lógico por parte de un químico, pero también veo que solo estás empezando a rascar la superficie y te animo a que continues porque efectivamente la agricultura y ganaderias ecológicas son el gran pufo final del siglo XX y primera década del XXI. Por ponerte un ejemplo ¿sabes la diferencia entre un huevo ecológico y uno normal? que a las gallinas, 6 horas al día les abren una chapa del techo a 20 metros de la nave industrial en la que viven hacinadas . Con eso se cumple el epígrafe, gallinas alimentadas con grano y acceso al aire libre… las otras pues no, a mi cuando me lo explicaron me vino la siguiente pregunta a la cabeza ¿a que saben las nubes?
    Por eso te animo de verdad a que continues por este camino. Muchos productores escandalizados por lo que ecológico ha pasado a significar, viendo como se han aprovechado los buitres de siempre para subirse al carro y de paso subir el precio del producto un 200% con el mismo coste. Algunos han dicho, NO, y se han pasado a un lado incluso más extremo de la producción alimentaria y son muchos los productores que están centrados de lleno en la agricultura y ganadería BIOLÓGICA, a este tipo de producción es a la que el sistema le tiene verdadero pavor, un sistema cerrado y que funciona de manera, casi casi, familiar, productores pequeños con pequeña producción que venden directamente al consumidor y además el consumidor se compromete a comprarle ¡y sin IVA!. Este sistema puede arrasar con las grandes superfícies y redistribuir la riqueza y el trabajo de una vez por todas, por cierto no busques un solo producto biológico en los supers porque simplemente son pufo sobre pufo, los productos biológicos por no tener no tienen ni etiquetado. Ah! y no pienses que son solo pequeñas explotaciones o algo muy simbólico, existen granjas biológicas en España que exportan producción a Alemania exclusivamente, y en ciudades se están formando grupos de consumo en torno a un único productor ajustandose a productos de temporada y siguiendo una dieta verdareramente Biológica. Un saludo y precioso el Selenio.

    1. Muchas gracias. He flipado bastante con lo de las gallinas… De todos modos no entiendo lo que cuentas de la agricultura biologica y eso de sin iva…creia que eludir el iva es eso de la economia sumergida y el fraude no?

  2. Pingback: Contribuciones a la #EdiciónSé del Carnaval de Química | moles de química

  3. Muchas gracias por participar con este magnífico post en la Edición del Sé del Carnaval de Química.
    Nos has dado una buena visión de todo esto “eco”. ¡Cómo somos de manipulables! Lo tóxico es tóxico sea natural o no, y lo beneficioso es beneficioso sea natural o no.

    Un abrazo y gracias de nuevo,
    Jesús

  4. Me ha parecido un análisis precioso de como te sentiste. Genial.

    No me ha gustado el comentario de CCCarlos, pero tampoco voy a discutir porque creo que tu post intenta hablar de cómo te sentiste, no de las soluciones que se deben de adoptar. Aunque al final de mi comentario diré la que a mi juicio es la solución (no lo puedo evitar, XD)

    Voy a centrarme. Hace unos meses me ofrecieron la oportunidad de participar en un proyecto ecológico, al principio dije que no pero después me leí las bases en las que se tenía que basar dicho proyecto y pensé: “¿por qué no? se que tendré que asistir a alguna que otra charla donde me sentiré como has descrito, pero aprenderé mucho”. Me fui a hablar con la persona que lo llevaba para que contará conmigo y además le iba a proponer determinadas cosas que serían muy pero que muy interesantes desde el punto de vista de valorar realmente las mejoras que ofrece dicha agricultura. Llegué, me ofrecí, comenté que quizás podríamos hacer una comparativa y… y se rechazó cualquier tipo de análisis científico que sirviera para comprobar si mejoraba algo. No me hubiera importado mucho si no fuera porque los argumentos eran que eso es MEJOR Y PUNTO seguido de una serie de ataques contra la química, el capitalismo, la tecnología, el conocimiento científico…
    Obviamente, me fui por donde había entrado (literal). La imagen de como me retiré creo que no se me va a olvidar, todavía sonrío cuando la recuerdo. La persona que hablaba conmigo era una persona que creía en lo que decía y que estaba totalmente convencida de todo, yo no quería entrar en polémicas… Me hablaba, yo me retiraba; continuaba hablándome, le decía que no me interesaba; continuaba hablando, abría la puerta…

    Y ahora mi reflexión, ya dije que no podría callármela: MENOS TONTERÍAS Y MÁS CIENCIA. La Agricultura que debe aplicarse en cada caso es aquella más conveniente, basándose las decisiones (sociales, económicas, medio ambientales…) en argumentaciones científicas.

    Saludos.

    1. Muchas gracias por el comentario, Juan. Me parece divertido cuando comentas lo de “mejor y punto”. Este tipo de “argumento” es usual y tiene mucha gracia lo poco que gustan las preguntas que suenen a pensamiento crítico. Los dialogos que relato, por ejemplo, no son resúmenes, es lo poco que yo pude meter baza. En cuanto veían que había un “infiltrado”, rápidamente a cambiar de tema y fin de sesión de preguntas.

  5. Curioso, precisamente de este compuesto que mencionas varias veces (el trihidroxicloruro de cobre) estuvimos hablando el otro día en la plataforma. De hecho, varias imágenes son las que pusiste.

    Veo mucha desinformación en cuanto a este tema. Estaría bien retar a un quimiófobo a que se informara, para mostrar de qué forma podemos averiguar si el cobre en una planta procede de un compuesto que ya existía con anterioridad al nacimiento de la Química moderna, o si por el contrario procede de un compuesto sintetizado. Lo mismo hasta le dan un Nobel si descubre cómo hacerlo.

    1. Cierto! casualidad eh?, me vinieron al pelo esas fotos (que son de minerales de mi coleccion). El problema de los quimiofobos es que no tienen ganas de informarse. El mundo es mas ordenado y bonito si lo disneylandizamos (los “buenos”, los “malos”…).

  6. Pingback: Retransmisión de la #EdiciónSé del Carnaval de Química. Primera parte del partido | moles de química

  7. Antes de nada, aclarar que soy agricultor porque me gano la vida con ello. Todo esto es muy complejo, pero voy a dar unas pinceladas.
    Llevo siguiendo el asunto de la agricultura ecológica muchos años y, si al principio me parecia sospechosa por incoherente, desde que se ha “normalizado” me parece demencial.
    Por supuesto que hay gente bienintencionada (al menos en un principio). Tan bieneintencionada como engañada en no pocas ocasiones. Pero al final, la etiqueta de “ecológico” no es sino un argumento de venta como otro cualquiera.
    Producir alimentos a estas alturas de la humanidad, con más de 7.000 millones de bocas comiendo a diario exige el uso de fertilizantes y de pesticidas. Nos guste o no. Producir “en ecológico” -como lo llaman- para tanta gente es imposible. Paradójicamente califican la agricultura “convencional ” como no sostenible, cuando lo único que no es sostenible es este aumento de población, que exige el uso de todos los métodos posibles ( dentro de lo razonable) para saciar tanto estómago.
    La realidad es que el problema de la agricultura en un futuro a medio plazo va a ser el agotamiento de ciertos macronutrientes en su disposición actual; en especial el fósforo y aquellos que no tengan una fase gaseosa. Y no quedará más remedio que procesar “químicamente” todo tipo de resíduos para recuperarlos, porque el ciclo no se cerrará espontáneamente y habrá que hacerlo artificialmente. Habrá que olvidarse de “moler piedras”
    Como no quiero hacer el comentario demasiado largo, sugiero al interesado que eche un vistazo al siguiente enlace , en el que se presentan unas “normas de producción ecológica”. Ignoro si están o no en vigor porque cambian con el tiempo.
    http://www.infoagro.com/agricultura_ecologica/manual_agricultura_ecologica.htm
    En la página dos puede sorprender el siguiente párrafo, referido a la aplicación de productos postcosecha:
    “ETILENO
    Este producto se permite únicamente para la maduración de plátanos en post-cosecha. No se autoriza, ni ningún otro producto que tenga efecto de hormona vegetal, para inducir o acelerar la maduración de otras especies.”

    Si se pregunta el lector cómo a qué viene esta caprichosa excepción, es que no se ha fijado en la letra pequeña que indica la procedencia del texto:
    “Documento elaborado y desarrollado por el Gobierno de Canarias (Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación) ”
    Nadie tira piedras a su propio tejado.

    1. Jaime, muchas gracias por tu contribución. Interesante el tema de los macronutrientes, que parece que sugiere que habrá que darle una nueva definición al “reciclado”. Sobre eso, a alguno he oído sugerir que la clave es el compostaje casero…
      Curioso lo del etileno. Suena a “estos productos no pueden usarse, excepto si nos conviene a nosotros y sólo en nuestros productos”.

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