Sarín: de agentes nerviosos e insecticidas.

Es muy triste que una molécula se ponga de actualidad por haber sido un arma. Es el caso de esta molécula, el sarín, o mas recientemente el algo menos conocido por el publico gas VX. Estas pequeñas saltan a la actualidad periódicamente, por su uso criminal. Los agentes nerviosos son un arma temida y quizá la excusa para una guerra. Pero como éste blog no es de política y sociedad, sino sobre ciencia, podemos alegrarnos. Si, porque los científicos y, en particular, los químicos, podemos mirar a los ojos a moléculas como el sarín, charlar sobre ellas e informaros, para que cuando oigais la palabra “sarín” en el telediario, sepais a qué se refiere. Al fin y al cabo, las moléculas son inocentes. Dejemos las manos de los asesinos que las manejan para otros foros.

Los agentes nerviosos se clasifican en varios grupos según su estructura química:

  • Serie G: vemos su historia un poco mas adelante
  • Serie V: Desarrollados en Gran Bretaña en los años 1950, supuestamente descubiertos accidentalmente en la investigación de nuevos insecticidas.
  • Agentes Novichok: Desarrollados en la Unión Soviética a partir de 1987 en un programas secreto de armas químicas diseñado para saltarse los tratados internacionales de armas químicas y ser indetectables mediante las pruebas analíticas de la OTAN. Son los mas tóxicos y muchas de sus estructuras aun son secretas.
  • Insecticidas organofosforados: Los primeros surgieron en el siglo XIX. Su desarrollo llevó a las armas químicas.

Estos son algunos ejemplos de estructuras químicas de éstos compuestos:

Observad las similitudes, en algunos casos muy significativas (el insecticida dichlorvos y uno de los agentes Novichok, por ejemplo). Hay una sutil diferencia que marca la diferencia de toxicidad: el dichlorvos apenas es tóxico para humanos y animales y el Novichok es letal. Después veremos por qué.

Vamos a tomar el gas sarín, por su fama, como ejemplo.

¿que es el Sarín?
Es un agente nervioso tipo G, un “gas de guerra” con unas características químicas comunes: son un tipo de compuestos llamados organofosforados debido a que se trata de un “compuesto orgánico” que contiene fósforo. Organofosforado no es sinónimo de “producto químico tóxico”. Nuestros cuerpos están llenos de compuestos organofosforados, como el ADN por ejemplo. 
Los agentes nerviosos del tipo G son el Sarín, el Tabún, el Somán, el Ciclosarín y el etilfosfonofluoridato de isopropilo. Todos son líquidos incoloros, volátiles, solubles en agua y disolventes orgánicos y con un olor que va desde casi imperceptible hasta agradablemente afrutado. Esta propiedad es esencial en su uso como arma, ya que un gas de olor fuerte o desagradable crea alarma y disminuye su eficacia.
Los agentes nerviosos como arma de guerra son algo cotidiano: seguramente muchos de vosotros, en especial si habéis trabajado en el campo, teneis fincas con cultivos o habéis combatido insectos de alguna forma, habréis usado este tipo de arma. Son los insecticidas organofosforados como el Malathion, el Parathion, el Dichlorvos, el Diazinon. Son moléculas similares y todos ellos, tanto los agentes nerviosos tipo G como los insecticidas organofosforados, pertenecen a la misma familia química de los ésteres fosfóricos, fosfónicos y fosfofluoridicos:
 
Aquí teneis las moléculas.  Haced un poco de ejercicio de imaginación: imaginad que el fósforo esta en el centro de un tetraedro. Entonces, el enlace dibujado con un triangulito negro, apunta hacia vosotros y el dibujado con rayitas, apunta hacia atrás. Esto es muy importante: cambiando la posición relativa de los átomos pueden cambiar sus propiedades. Así, el sarín, técnicamente, es el S(-)-isopropil metilfosfono fluoridato. Un nombre largo, por eso los químicos solemos “bautizar” a las moléculas con nombres propios, mas fáciles de escribir, manejar y recordar.
 Un poco de historia:
El TEPP fué el pionero de los “gases nerviosos”. Fué sintetizado por el químico francés Philippe de Clermont, en el año 1854 y es el primer compuesto de este tipo creado para ser usado como insecticida.  El descubrimiento de esta familia química lo realizó Franz Anton Voegeli, un químico suizo que, diez años antes, sintetizó el trietil fosfato.
¿cómo se hace el Sarín?
Pero…si estas moléculas se usaron como insecticidas…¿como se llegó al sarín y a su uso contra personas?
 Durante la primera mitad del siglo XX los químicos alemanes eran los campeones de la química. Como no, en esto también fueron decisivos, y fueron los alemanes quienes desarrollaron la síntesis de la familia de los organofosforados, tanto en su uso como pesticidas, como en su uso criminal (me niego a llamarlo “militar”).

El descubrimiento del potencial criminal de éstas sustancias, como tantas cosas en ciencia, ocurrió de un modo casual. En 1936, el químico Gerhard Schrader, de la corporación IG Farben, (en la que Bayer era parte principal, conocida por suministrar el Zyklon B usado en el Holocausto), que hasta entonces había trabajado en el desarrollo de colorantes, comenzó el desarrollo de insecticidas organofosforados, motivado por su deseo de luchar contra el hambre en el mundo, combatiendo las plagas de insectos que destruyen cultivos. Experimentando con las moléculas de ésta familia, en diciembre de 1936 descubrió el Tabún, considerado el primer “gas nervioso” de éste tipo.

En enero de 1937, Schrader estuvo a punto de convertirse en la primera víctima de este tipo de sustancias: una gota (lo recalco para que os hagais una idea de su toxicidad) de Tabún que cayó al suelo, provocó a Schrader y uno de sus ayudantes una intoxicación, cuyos síntomas fueron opresión en el pecho, dificultades para respirar y una fuerte contracción de la pupila, un síntoma muy característico de la intoxicación con estas sustancias.
Rápidamente, probaron el Tabún con animales de experimentación, observando que morían rápidamente y con dosis extremadamente bajas. Era evidente que esta molécula no podía ser usada como insecticida, dada su toxicidad en mamiferos. Pero eso abrió la puerta al desarrollo de los “gases nerviosos”.

Schrader recibió la orden de reportar su trabajo sobre el Tabún al Ministerio de Guerra. Seguidamente, bajo las órdenes del partido Nazi, para quienes el uso potencial de estas sustancias en la guerra era evidente, comenzó un programa secreto de fabricación de organofosforados para uso militar. Schrader había preparado la patente del Tabún en 1937, pero le fué prohibida su publicación. En condiciones de alto secreto, Schrader sintetizó el Sarín en 1938, descubriendose que era mucho mas tóxico aun que el Tabún. Después se completó toda la familia de “agentes nerviosos” tipo G. El gobierno, entonces, ordenó a IG Farben la construcción de una planta para la producción de Tabún y Sarín en Dyhernfurth (actual Brzeg Dolny, Polonia), al lado de un campo de concentración, de modo que pudieran usar los presos en el campo como mano de obra esclava y material de experimentación.

Entrada del campo de concentración de Gross-Rosen, de donde salieron muchos de los esclavos que trabajaron en la fabricación de armas químicas en la factoría de IG Farben. En la entrada se lee, en alemán, “el trabajo os hará libres”.

También, sin salir de la misma familia química, Schrader produjo insecticidas como el Parathion (sintetizado en 1940), que han salvado probablemente millones de vidas, gracias a las cosechas no perdidas por insectos, aunque muchos de esta familia, como el Parathion, actualmente estan prohibidos ya que su toxicidad para humanos y fauna es demasiado elevada.  Su interés era el desarrollo de moléculas aplicables para la paz, no para la guerra, pero se vió forzado a desarrollar sus organofosforados como armas. Así, al menos, lo ha entendido la historia.

Primera página de la patente de 1939 de Gerhard Schrader sobre la síntesis del dimetilaminofosfono difluoridato, otro “insecticida” del mismo tipo que el Sarín. En palabras de Schrader:

 “Estos compuestos son especialmente indicados para combatir la Calandra granaria, Tenebrio molitor (gusano de la harina), cucarachas, piojos, chinches, hormigas, pulgones, filoxera y otros. También puede usarse para el exterminio de ratas, ratones y similares”.

Pero a mi me resulta mas inquetante cuando dice

 “puede usarse en fase gaseosa, solo o mezclado con gases inertes, siendo efectivo para combatir alimañas”.

Claramente, su uso como arma es una extensión del término “alimañas”.

El nombre de Sarín se debe al equipo de químicos que participó en su síntesis: Schrader, Ambros, Rudigen y van der Linde.

Una cuestión histórica es: ¿por qué Alemania nunca usó el Sarín o los otros compuestos de la misma familia durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que IG Farben llegase a preparar un importante stock de varias toneladas de Sarín, que además fué probado en experimentos con animales y con presos de campos de concentración?.
Un técnico cuidadosamente protegido prepara un conejo para una prueba de toxicidad de Sarin en la factoría de IG Farben durante la Segunda Guerra Mundial.

Si Hitler hubiera ordenado el uso del Sarín, la Historia habría sido bien distinta: con gran probabilidad el Dia D hubiera sido una matanza de cientos de miles de personas y un rotundo fracaso y tal vez hubiera forzado a los Aliados a negociar, o, mas probable, hubiera sido el inicio de una escalada de devastación que hubiera culminado con el uso de la bomba atómica en Europa. No se sabe seguro por qué el gobierno Nazi nunca usó el Sarin. Una teoría es que uno de los científicos implicados en el desarrollo del Sarín convenció a Hitler de que los aliados también tenían agente nervioso listo como arma (lo cual era falso) y su uso desencadenaría una respuesta equivalente y devastadora sobre Alemania. Segun algunos, es posible que la experiencia de primera mano de Hitler en la Primera Guerra Mundial, donde fue “gaseado” con cloro y tuvo que ser hospitalizado, influyera en el temor a éste escenario. En cualquier caso, el Sarín fué el primer ejemplo de contención en el uso de un arma de destrucción masiva por temor a un escenario de destrucción mutua asegurada¿por que no usó el arma finalmente, en los momentos mas desesperados del hundimiento del régimen Nazi?. Quizá simplemente por razones logísticas: ya era imposible hacerlo.

Sin duda Gerhard Schrader no sólo fué el padre de los “gases nerviosos” tipo G, por lo que la Historia no debería juzgarle equivocadamente (máxime si fué uno de los artífices de que los nazis nunca usaran el agente nervioso). Sus patentes fueron numerosísimas, mas de 180, y su contribución a la química de los organofosforados,  al desarrollo de insecticidas, herbicidas, colorantes y otras sustancias, y a la Química Industrial del siglo XX, ha sido esencial.

Centrándonos en el Sarín, la síntesis es extremadamente sencilla. Se produce por una reacción llamada alcoholisis (ruptura por alcohol) del difluoruro de metilfosfonilo con alcohol isopropílico, produciendose el sarín y fluoruro de hidrógeno como subproducto:

Ésta síntesis no fué la que llevó a cabo Schrader, sino que fué descubierta por P. J. R. Bryant y colaboradores, en EEUU en 1960. Es mas sencilla y eficaz que la original y la base del diseño del Sarín como arma binaria.

El sarín producido es un líquido incoloro y prácticamente inodoro, bastante volátil, muy soluble en alcohol, soluble en agua y en disolventes orgánicos. Como veis, la denominación “gas nervioso” o “gas de guerra” es incorrecta: realmente se trata de liquidos que actuan por volatilización (respirados), ingestión o contacto.

En la reacción se producen dos moléculas que se diferencian en las posiciones relativas de sus átomos. Estas dos moléculas se llaman isómeros y normalmente tienen algunas propiedades algo distintas. Por ejemplo, a nivel biológico, unos isómeros son mas activos que otros. En este caso, he recuadrado el mas activo. ¿por qué se producen los dos?, bueno, la probablidad de que el isopropanol (o alcohol isopropílico, es lo mismo) ataque a un átomo de flúor es la misma para los dos átomos del producto de partida, por ello, la mezcla resultante contiene los dos isómeros al 50%. Esto es un poco complicado, asi que como diría Uuq, esto es otra historia que tiene que ser contada en otra ocasión.
Lo que deberíais preguntaros es:
Si el alcohol isopropílico es un compuesto corriente, que puede adquirirse fácilmente, ¿el otro precursor es tan fácil de obtener? ¿no estamos expuestos al riesgo de que algún loco fabrique Sarín en su garaje y nos liquide?.
Bueno, primero hay algunas cosas que no he contado. En la reacción se incluyen otros compuestos no tan fáciles de obtener, como la isopropilamina, que se usa para neutralizar el ácido fluorhídrico que se produce como producto secundario. Segundo, el producto de partida, aunque es muy fácil de producir, requiere compuestos poco comunes. Y tercero, el Sarín es tan tóxico que cualquiera que intentara hacerlo en su garaje moriría, igual que un pulgón rociado con insecticida.
Peero!
Si, el Sarín es lo que se conoce como arma binaria: Yo puedo hacer una ampolla del producto de partida, que es poco tóxico, otra con la mezcla de isopropanol y romperlas justo en el sitio donde quiero liquidar a alguien. Es menos eficaz que fabricarlo bien en un laboratorio, pero es mas seguro.
Una vez que tienes la molécula, solo tienes que tirársela a la gente, usando, por ejemplo, la cabeza de misil de la imagen, equipada con decenas de ampollas de Sarín. Esta cabeza de misil no es de ningún país de Oriente Medio, sino de la armada de EEUU, en una foto tomada en los años 50, cuando eran algo menos escrupulosos con el tema de las armas químicas.
Asi que, no, no os voy a contar cómo se sintetiza el precursor difluoruro de metilfosfonilo, no vaya a ser que alguien tenga malas ideas.
¿que hace el Sarín?: Bioquímica de la intoxicación
El sarín, al igual que todos los gases nerviosos e insecticidas de la familia de los organofosforados, es un inhibidor de la acetilcolinesterasa. 
 
La acetilcolina es un neurotransmisor esencial en el sistema nervioso de todos los animales. Entre otras cosas, la acetilcolina transmite las señales desde el sistema nervioso a los músculos, haciendo posible los movimientos.
De un modo muy muy simplificado (no vaya a ser que alguien me venga con la lámina basal y todo eso), este esquema ilustra el papel de la acetilcolina en la unión neuromuscular:
Arriba tenéis la terminación nerviosa, que almacena unas vesículas que contienen acetilcolina (ACh). Cuando llega un impulso nervioso, la terminación nerviosa activa un mecanismo de exocitosis (o sea, que libera) de acetilcolina.
La acetilcolina se une momentáneamente al receptor de acetilcolina, AChRs, que se abre al contacto con ella. Al abrirse, permite que entre sodio en la célula muscular, iniciando el proceso de contracción muscular.
En enzima acetilcolinesterasa (AChE) rompe la acetilcolina, permitiendo así que la contracción cese.
Os podéis imaginar que todos los movimientos del cuerpo entonces, dependen prácticamente de estos tres componentes.
Por estas conexiones mágias que tiene la Bioquímica, uno de los tipos de receptores de acetilcolina se llaman “receptor nicotinico” porque la nicotina “imita” el papel de la acetilcolina. Es lo que se conoce como un agonista: una sustancia que imita a la sustancia fisiológica actuando en el mismo sitio y produciendo un efecto similar. Por eso la nicotina en pequeñas cantidades tiene un efecto estimulante. Pero su uso prolongado, da lugar a muchos problemas, ya que altera la fisiología normal de la acetilcolina. Y en gran cantidad, la nicotina tiene un efecto tóxico, propiedad de la que se aprovechan otros insecticidas, los llamados neonicotinoides.
 
Otro tipo de receptores de acetilcolina se llaman receptores muscarínicos ya que su agonista es la muscarina, un tóxico de algunas setas. Los receptores muscarínicos controlan musculo liso, sistema nervioso parasimpático, la acción de glándulas…
 
Fijaos en la molécula de acetilcolina y comparadla con la molécula de Sarín. ¿no os resultan con una forma parecida?  
Bueno, por ahí deben ir los tiros… ¿y que hace el Sarín entonces?
En presencia de un organofosforado de este tipo, el esquema se transforma en éste:
El Sarín se une a la acetilcolinesterasa, inhibiendola. De este modo, la acetilcolina se acumula en el espacio sináptico, provocando que el receptor, ya sea nicotínico o muscarínico, se quede permanentemente activado, provocando la pérdida total de control del sistema nervioso.

Pero, os preguntareis, si el Sarín y los insecticidas como el Dichlorvos tienen el mismo mecanismo de acción, ¿por qué el Sarín es tan tóxico para los humanos, mientras que los insecticidas no?.

Ahí es donde la estructura de las moléculas insecticidas aprovechan la ventaja de los humanos y la vulnerabilidad del insecto: realmente el insecticida es igual de tóxico para nosotros desde un punto de vista bioquímico, pero por su estructura molecular apenas puede alcanzar al sistema nervioso. Por ello, una cantidad tóxica para los insectos es inocua para los humanos.
El Sarín por el contrario, debido a su estructura molecular, alcanza muy eficazmente nuestro sistema nervioso, resultando extremadamente tóxico. Igual que un insecticida para una mosca. Así, unos pocos miligramos en contacto con la piel pueden provocar la muerte de una persona en unos minutos. Asímismo, los mamíferos tenemos otra ventaja que hace que los insecticidas organofosforados sean poco tóxicos para nosotros y muy tóxicos para los insectos: los mamíferos possemos unos enzimas llamados carboxilesterasas y paraoxonasas que detoxifican el insecticida muy rápidamente. Esto es gracias al hecho de que el insecticida debe pasar un paso previo de activación. 

La clave del uso como insecticida o como arma de los organofosforados, reside en un átomo de oxígeno de diferencia. Seguramente no os hayáis fijado, pero los insecticidas organofosforados son ésteres del ácido fosfóRico o del ácido tiofosfórico en tanto que los gases nerviosos son ésteres del ácido fosfóNico o del ácido fosfofluorídico.Una pequeña gran diferencia, que confiere a la molécula del Sarín, un derivado del ácido fosfofluorídico la capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica y destruir nuestro sistema nervioso SIN SER DETOXIFICADO, mientras que el dichlorvos, un derivado del ácido fosfórico, no puede, ya que es detoxificado antes de que pueda hacerlo. Para el insecto, en cambio, todos son igualmente tóxicos, ya que su sistema nervioso está menos protegido que el nuestro.

Intoxicación con agente nervioso

Los primeros síntomas son oscurecimiento de la visión debido a una intensa contracción del iris, acompañada de dolor ocular, moqueo y ojos llorosos, sensación de opresión en el pecho. Sigue con dolor de cabeza, nauseas y vómitos, dolor abdominal y debilidad. Se sucede la bradicardia y taquicardia, debilidad, contracciones involuntarias de los músculos (fasciculaciones), palidez, fuerte secrección de las mucosas, que da lugar a la emisión de espuma por la boca, sudor y lagrimeo, temblores. Finalmente, se producen micciones y diarrea involuntarias, convulsiones, coma y muerte. Este proceso puede llevar minutos u horas, dependiendo del nivel de exposición.

Imagen de los años 50 que muestra el efecto en el ojo de un investigador del contacto con una solucíon de ¡0.0008 ppm! de Sarín durante 1 minuto, seguido de lavado. El efecto, acompañado de visión borrosa, dolor ocular y dolor de cabeza, se mantuvo 24 horas.

Estas notas son de C. Saunders, un investigador británico que trabajó en los años 40 y 50, en el desarrollo de fosfofluoridatos para su potencial uso médico:

“después de trabajar con alquil fosfoluoridatos y compuestos relacionados, incluso bajo condiciones de laboratorio cuidadosamente controladas (campanas extractoras, mascaras antigas, respiradores, etc), cantidades ínfimas de sustancias quedaban adheridas a las ropas y, durante horas después, se iban vaporizando gradualmente, lo que era suficiente para causar miosis (contracción de la pupila) y síndromes dolorosos. Ademas de dolor de cabeza y dolor ocular, el reflejo pupilar quedaba ausente, resultando en dificultades de visión. Se requerían dosis repetidas de atropina para mantener la relajación de la pupila”

A pesar de que este investigador no relata daños prolongados y nunca pasó de estos episodios, de los que se recuperaba tras unas 24 horas, cuenta que:

Tras 15 años de trabajo desde la primera experiencia de miosis por fosfofluoridatos, una diferencia que noto ahora es que las superficies blancas aparecen amarillas.

 Los supervivientes a una exposición aguda a Sarín manifiestan secuelas permanentes a la neurotoxicidad, como sensaciones extrañas, hormigueos y dolor en las extremidades, perdida de coordinación neuromuscular y otros problemas psiquicos y neurológicos (recomiendo la revisión de Abu-Qare, Food and Chemical Toxicology, 40, 2002 y la revisión de A. Tu en Journal of the Mass Spectrometry Society of Japan, 44, 1996).
Me parecía horrible poner imágenes de personas afectadas con Sarín. Creo que una abeja muerta por insecticida nos puede mover a las mismas reflexiones.
Como podeis imaginar si alguna vez habéis visto cómo un insecto intoxicado con insecticida se retuerce antes de morir, la muerte por el Sarín, en la locura de los que piensan la guerra, es ideal: es dolorosa y no necesariamente rápida, lo cual incapacita y obliga al enemigo a emplear recursos y esfuerzo en el tratamiento de las personas afectadas. Es altamente incapacitante incluso a dosis no mortales, lo cual asegura la pérdida de combatividad del enemigo. Y la terrible muerte que produce tiene un efecto psicológico devastador sobre los supervivientes.
Proyectiles de sarín modernos, listos para su uso. Estos no estan en un país de Oriente Medio, sino en EEUU. Solo los proyectiles de uno de los palets de la foto podrían matar a miles de personas.
Como veis, la Química no siempre nos trae cosas buenas. Incluso con las mejores intenciones, que era la de crear moléculas que permitieran luchar contra plagas, disminuir las pérdidas de cosechas y la transmisión de enfermedades por insectos, se crearon algunas de las armas mas enfermas y atroces que pudieran imaginarse, por las que algunos creen que otros humanos merecen ser tratados como insectos, en el sentido mas literal del término.

Esta entrada participa en el XXVII Carnaval de Química, alojado en el blog Educación Química, capitaneado por el Dr. Bernardo Herradón, un gran impulsor de la divulgación química.

5 Comments

  1. Pensé en escribir una entrada sobre el gas sarín, pero al sólo tener conocimiento de esta sustancia a través de Wikipedia, decidí abstenerme. Me alegro de que tú la hayas escrito porque te ha quedado fenomenal. Muchas gracias, John.

    Esta entrada hacía falta. #ascodeguerra

    1. Muchas gracias. Es una historia intensa la del Sarín, no solo por sus implicaciones dramáticas, con las que he querido ser lo mas aseptico posible, sino por su papel en la historia de la química moderna. Yo no soy un experto, pero me interesé en los organofosforados a raíz de encontrarme el Fenitrothión, un insecticida de este tipo, en un problema analítico. A partir de ahi descubrí todo un mundo, que se merecería un buen libro.

  2. Muy buena entrada!

    En la universidad tuve una conferencia sobre armas químicas, aunque el profesor se negó a llamarlas “armas químicas”, porque la química estaba para contribuir positivamente a la humanidad, y el resto no era ciencia. Después hizo apología de la licenciatura de Química (¿por qué la estudian tan pocos si es la ciencia de todo lo que nos rodea?!). Esta conferencia me marcó mucho (con fotos de Vietnam, buf). Hacía falta una entrada así.

    1. Gracias de nuevo. Observarás que yo tampoco las llamo “armas químicas”. Me suena horrible.

      Ah, planteas una pregunta clásica. Creo que la química se muestra muy mal en las enseñanzas preuniversistarias. Y el rechazo que hay hacia ella por esto, perdura de modo popular. Asi que, o te enamoras de ella y visualizas su gran belleza y papel en la realidad, como me pasó a mi y supongo que a la mayoría de los químicos de verdad, o no es mas que un galimatás del que no quieres saber nada, como le pasa a la mayoría de la gente. Y yo me enamoré de ella gracias a Asimov y alguno mas así, gracias a mi padre (que no era químico, pero intuía la fuerza de la química) y gracias a los minerales. Mis primeras enseñanzas de química, en el viejo BUP, fueron absolutamente decepcionantes: “formula el hipofosfito de osmio” y otras mil cosas imposibles, “cual es la configuración electronica del germanio” etc. Y yo intentaba superar esto como una tasa para llegar a ser un quimico de verdad.

  3. Buena entrada, tristemente, muy oportuna.
    Este es otro ejemplo más del uso “perverso” de la química.
    Pertenezco a la generación de químicos – comienzos de la década de los 70 – para la que los organofosforados eran sustancias que se estudiaban “en positivo” simplemente como plaguicidas.
    No recuerdo escuchar a ningún catedrático de orgánica comentarios sobre usos atroces de estas sustancias, OBVIAMENTE esquivando la realidad del momento – Vietnam -, sólo sobre su toxicidad y peligrosidad de uso y manejo.
    Solamente guardo en la memoria, en esa época, referencias a los usos de guerra de fosgenos e iperitas en la 1ª GM.
    Por fortuna, y siguiendo el comentario de Ununcuadio aun queda profesorado lúcido aunque rehúse llamarles armas químicas a estas “utilidades – no ciencia”.

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