A pesar de que esto pase desapercibido al 99.9% de las personas, no por ello carece de importancia histórica: por vez primera los seres humanos podemos ver la imagen de un planeta que orbita una estrella distinta de la nuestra. Todo gracias a J. Carson, de Charleston y al telescopio Subaru de Hawaii, operado por el National Astronomical Observatory of Japan.

A día de hoy, van 809 planetas confirmados orbitando estrellas de nuestro “vecindario galáctico”. Que una estrella tenga planetas no es algo ni mucho menos raro…lo cual pone al límite nuestra tecnología para responder a la gran pregunta aún sin responder: ¿habrá mas “Tierras” ahí fuera?.

Independientemente de eso, nuestro planeta no es mas que otra insignificante anécdota entre miles y miles solo en este cuadrante de la galaxia y nuestra existencia como especie no es mas que un parpadeo en la historia cósmica…cuantos lugares habrá ahí fuera, cuantas cosas por descubrir…

Credito de la imagen: NOAJ/Subaru/J. Carson, College of Charleston

Esta es la imagen del planeta Kappa Andromedae b. Es la mancha blanca azulada en el cuadrante superior izquierdo de la imagen. El resto de colores es la luz residual de su sol, la estrella Kappa Andromedae. El planeta pertenece a un grupo llamado “super-jupiter”, orbita a una distancia 55 veces mayor que la distancia Tierra-Sol y tiene un tamaño 13 veces superior a Júpiter. Se encuentra a unos 170 años luz de nosotros. Es decir, esta luz captada en la imagen fue emitida hace 170 años…y nuestro vehículo más rápido, la sonda Voyager I, tardaría casi 400.000 años en llegar allí…

La imagen esta tomada con infrarrojos. Si pudieramos verlo de cerca, el planeta tendría este aspecto:

NASA’s Goddard Space Flight Center/S. Wiessinger

Si estuviéramos cerca, veríamos este planeta supermasivo emitiendo una luminosidad rojiza, debido a la fusión nuclear del deuterio que contiene. Es una estrella “abortada”, no consiguió suficiente masa para ser una estrella y formó un “super-Júpiter”. Su estrella, en el lado derecho, la joven Kappa Andromedae, tiene apenas 30 millones de años de edad, su infancia cósmica, y un tamaño 2,5 veces el de nuestro ya madurito Sol.

Esperemos que pronto se descubra una nueva Tierra y que sea una fuente de inspiración para encontrar una nueva filosofía que deseche definitivamente los radicalismos mesiánicos religiosos…
Lástima que no vaya a ser un científico español el que vaya a realizar ninguno de estos descubrimientos. España, como siempre, lejos de cualquier avance intelectual.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

two × 3 =

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.