La afición por la ciencia tiene mucho de curiosidad y mucho de fascinación por ver mas allá de lo que nuestros ojos nos muestran. Esta fascinación es la que nos ha llevado a inventar todo tipo de instrumentos, no solo ópticos, que nos permiten extender nuestros sentidos para explorar lo que nos rodea y mejorar nuestra comprensión del mundo, nuestra visión de nosotros mismos y para pensar mas allá de lo inmediatamente tangible. Digamos que la ciencia tiene poco de práctico y mucho de soñar, por mucho que muchos se empeñen en que la ciencia tiene como misión mejorar nuestra calidad de vida, aportarnos cosas “prácticas” y otras muchas cosas así. Todo eso son nobles fines, pero no son reales. Un científico es, simplemente, alguien que sueña. Alguien que no puede reprimir las ganas de entender algo o ver algo, por muy insignificante que ese algo parezca. Digamos que un científico es como un niño pequeño, que no puede reprimir su curiosidad y sus ganas de preguntar. Querer verlo todo, saberlo todo,…es un ansia que no tiene fin.
Asi que es lógico que muchos persigamos los sueños infantiles sin cesar. Y el mio era ver con mis propios ojos aquello que escapa a nuestra vista: levantar los ojos al cielo o acercarlos a lo mas pequeño y poder ver por mi mismo todos aquellos misterios que se esconden en todo el universo que nos rodea. Ahora por fin, 30 años despues de soñar, puedo empezar a tener la satisfacción y el placer de mirar con mis propios ojos. Asi que el 12 de agosto dirigí mi Cassegrain de 8 pulgadas hacia el brillante Júpiter en el cielo y pude verlo, por fín, con mis propios ojos. Naturalmente la vista no es comparable a la obtenida por los astrónomos profesionales, y no digamos a las impresionantes imágenes de las sondas espaciales. Pero precisamente fue una imagen de Júpiter similar, aunque mas pequeña, que la que yo vi anoche la que nos abrió a una nueva era: Galileo movido por la misma curiosidad construyó su telescopio para mirar mas de cerca al astro mas brillante del cielo nocturno después de la Luna. A partir de ahi fuimos construyendo mejores telescopios y finalmente saliendo al espacio, impulsados por la necesidad de verlo cada vez mejor, hasta el dia en que pudimos enviar una sonda que penetró 200 km en su densa atmósfera.
Pero a pesar de todos esos avances y conocimiento adquirido, el sabor de observar Júpiter por uno mismo desde la terraza de casa y sentir algo como lo que quizá sintió Galileo no tiene precio y bien vale la inversión en un telescopio.
Como no me bastaba con verlo, conecté una simple webcam destripada y modificada para obtener estas imágenes del planeta:

Se ven imágenes con el color obtenido directamente y el color a traves de un filtro que resalta las bandas nubosas principales. La imagen mas grande se ha obtenido colocando una lente de Barlow 2x antes de la webcam. Todas las imagenes se han obtenido procesando un video de 30 segundos con el programa de apilado Registax 6. Se aprecian bien las bandas ecuatoriales norte y sur. En las imágenes se aprecia bien el “oscurecimiento del limbo”, un fenómeno producido por la naturaleza gaseosa del planeta, que hace parecer que el centro del mismo es algo mas brillante que los bordes. La estructura bandeada de la atmósfera del planeta sigue siendo un misterio sin resolver. Parece que las nubosidades oscuras y la coloración general del planeta se deben a grandes nubes de sulfuro amónico, un compuesto orgánico complejo llamado “Tholin” que se forma por irradiación del metano atmosférico y compuestos de fósforo, principalmente fosfina.
Compárese con el mapa obtenido por la sonda Cassini:

En este mapa se ve con detalle la forma bandeada y al mismo tiempo turbulenta atmosfera joviana. Naturalmente mis imágenes son muy modestas, no solo comparadas con las imágenes profesionales, sino con la que los aficionados serios a la astronomía son capaces de obtener con telescopios no mucho mas potentes que el mío. Pero para ser mi primera imagen planetaria y obtenida con los mínimos medios fotográficos posibles, no estoy descontento. Además mi objetivo no es obtener grandes imágenes: primero no puedo aportar nada al conocimiento que ya hay sobre el planeta. Segundo, no puedo competir con los aficionados serios, ya que no tengo ni tiempo ni recursos para ello. Simplemente quería volver a ser un niño fascinado mirando el cielo…y lo he conseguido. Aun así, ¿como puedo mejorar mis imágenes? ¿quien me echa una mano?.

En mis imágenes se recogen dos de las mas importantes lunas de Júpiter y además las dos mas emblemáticas: Io y Europa.
Io es uno de los objetos mas activos geológicamente del sistema solar. De vivo color anaranjado, lleno de volcanes, coladas de azufre y dióxido de azufre, Io es una representación viva del infierno. Un lugar que haría las delicias de cualquier vulcanólogo. Como una luna de tan solo 1815 km de radio es tan activa es algo que no sabemos con exactitud, aunque parece ser debido a las fuerzas de marea provocadas por la órbita excéntrica que posee, por la que el enorme Júpiter le contrae y estira sin piedad provocando un intenso calentamiento interno.

Io visto por la sonda New Horizons (NASA)

 Europa es uno de los mundos que mas interesan a los astrobiólogos. Un poco menor que Io (1569 km de radio), su exterior esta formado por una corteza helada de agua y otras sustancias. Lo misterioso vino al comenzar a observarlo de cerca: la corteza es “activa”, constantemente se forman fracturas que emiten material oscuro y se produce tambien lo que se conoce como “criomagmatismo”: volcanes en los que en lugar de lava sale agua líquida. La sorpresa vino cuando la única manera de explicar las observaciones de la superficie y los fenómenos activos que tienen lugar era que tenía que haber un océano de agua liquida bajo la superficie helada.

Europa en color real y en colores aumentados visto por la sonda Galileo

La posibilidad de la presencia de una masa de agua liquida bajo la superficie de Europa, mantenida en ese estado gracias a la energia proporcionada por las fuerzas de marea de Júpiter, ha excitado la imaginación de los científicos, ya que su estudio podría ayudarnos a entender cómo comenzó la vida en nuestro propio planeta. Esto es así porque tendríamos una masa de agua liquida, sin vida (probablemente, aunque quien sabe si no habra tenido lugar una evolución bioquímica muy primordial…y si es asi, mejor aun) y con contenido suficiente en compuestos orgánicos (que forman las coloraciones parduzcas que se ven en las imágenes) y otras sustancias (amoniaco, nitrogeno, metano, dioxido de carbono) como para pensar en que quizá es un ejemplo “congelado” de cómo se producen los primeros pasos en la evolución de la biosfera de un planeta.
Otra cosa curiosa de Europa es que tiene una atmósfera de oxigeno puro. Muy débil, con una presión similar a la que tendríamos en una cámara de alto vacío aqui en la Tierra, pero detectable.
 Así, Europa es uno de los objetivos de exploración para próximas misiones. No se si, tal como estan las cosas, llegaremos a verlo. Ojalá…De momento esta noche, si las nubes lo permiten, volveré a soñar un poco…

Actualización: Esta es una imagen tomada el 16 de agosto desde la terraza de mi casa.

Aquí, en una foto tomada con mejor “seeing” (palabra con la que los astrónomos se refieren a la mejor o peor observación en función de las turbulencias y molestias inducidas por la atmósfera terrestre), se ve la famosa “gran mancha”, un gigantesco tornado eterno que constituye otro de los misterios de Júpiter. Se dice que puede ser un “soliton”, una especie de onda solitaria con propiedades extrañas que yo no entiendo.
En la imagen también se observa el oscuro Callisto, otra de las lunas de Júpiter. Ver las lunas de Júpiter con mas claridad implicaría demasiado brillo para el planeta, pero aun así un ojo observador puede notar la diferencia de brillo con Io. En efecto, Callisto tiene menor albedo, es decir, refleja menos luz con lo que puede aparecer menos brillante. Aunque esta formado en gran parte por hielo bajo una débil atmósfera de dioxido de carbono (su densidad es de tan solo 1.8 g/cm3), la suciedad de polvo y rocas que recubre su superficie la deja oscurecida. Tan solo los puntos brillantes, evidencias de impactos meteoriticos, dejan ver el hielo que hay debajo de la capa superficial. La diferencia con el otro mundo helado del sistema Joviano, Europa, es la actividad. Mientras Europa es un mundo activo que renueva su superficie, Callisto es una gran bola de nieve, de ahí que su superficie aparezca con todo el polvo y suciedad recogidos del espacio y mantenga las cicatrices de los impactos de meteoritos, que desaparecen con el tiempo en mundos geológicamente activos como la Tierra, Venus, Europa o Io. De ahi que aunque sea otro mundo misterioso e interesante, capte menos la atención que el fascinante Europa…

Callisto visto por la sonda Galileo

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3 Comments

  1. Está guapo eso de Jupiter , yo será de lo poco (o nada) que he visto con el telescopio e impresiona , buenos recuerdos de aquella noche en la mina (en mi pueblo el monte es la mina) también recuerdo haber visto un sistema de dos estrellas , una más azulada … Ay…

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